La religión y la ciencia
Swami Tilak
A menudo la gente cree que la religión y la ciencia son dos cosas contrarias, pero esto no es cierto. La religión es la sabiduría sistemática del mundo divino que existe en el Ser mismo, mientras que la ciencia es la sabiduría sistemática del mundo físico que existe fuera del Ser mismo. Cuando uno investiga apropiadamente descubre que esta diferencia entre las dos es superficial. En realidad son complementarias.
El individuo está presente en el universo y éste se halla presente en el individuo. El microcosmos y el macrocosmos son uno. En sánscrito, la lengua sagrada de la India, se dice: “Lo que está en el huevo está en el cuerpo y lo que está en el cuerpo está en todo el universo”. Cristo explica también maravillosamente esta verdad diciendo “¿No crees que yo esoty en el Padre y el padre en mí?” (Juan 14; 10). “Creedme, yo estoy en el Padre y el Padre está en mí” (14; 11). “En aquel día conoceréis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros”.
En la mente de la gente ordinaria hay una gran confusión acerca de la ciencia; cree que cosas como la televisión, el teléfono, el automóvil, los aeroplanos, la bomba atómica, etc., son la ciencia. No cabe duda que estas cosas son inventos de la ciencia, pero nunca la ciencia misma.
La ciencia es la búsqueda de la verdad que gobierna a todo el universo. Hubo un tiempo en que se creía que el átomo era indivisible, pero después nos dimos cuenta de que es divisible. Al principio encontramos tres partículas en el átomo, electrones, protones y neutrones; algunas veces el electrón se conduce como una partícula y en ocasiones como una onda. Luego, si se conduce de ambas maneras no puede ser ni partícula ni onda. ¿Qué es? Nadie lo sabe. Tal es el mundo en la materia positiva. Existe además el mundo de la antimateria.
La antimateria también tiene sus electrones, sus protones y sus neutrones, pero su naturaleza es por entero diferente de la de la materia positiva. Los electrones y los protones de la materia positiva tienen respectivemente carga negativa y carga positiva, en cambio los de la antimateria tienen respectivamente carga positiva y carga negativa. Cuando la materia positiva y la antimateria se juntan, no queda ya materia alguna, sólo energía. Nosotros vemos los efectos de la energía, pero nunca vemos a la energía en sí. En todo momento vemos las formas, pero nunca vemos a aquel que baila detrás de la cortina de las formas innumerables. Según un gran filósofo moderno, “la materia no es sino una serie de eventos mínimos que emanan de un cierto centro, en donde pueden ser algo o nada”.
“Allí puede ser algo o nada” es una expresión que denota la frustración del intelecto que no cree en nada sino en la percepción. El conocimiento basado puramente en la percepción nos lleva de duda en duda. No hay ninguna clase de percepción que pueda ahuyentar estas dudas. Todas las ramas de la ciencia tienen sus dudas. Los astrónomos no saben de dónde vienen ni adónde se dirigen las miriadas de galaxias. Los genetistas hablas sobre RNA y DNA, pero no están seguros de lo que éstos contienen. Los neurólogos hablan mucho del cerebro, pero no están segfuros de la relación entre el cerebro y la mente. En opinión de un neurólogo famoso, el doctor Wilder Graves Penfield: “En fin, hay que decir que todavía no existe ninguna prueba científica de que el cerebro pueda controlar a la mente, y yo puedo afirmar que no conozco evidencia alguna de la existencia de un procedimiento científico que pueda producir alguna actividad mental positiva y constructiva. Las suposiciones del materialismo no se han sustanciado nunca. La ciencia no arroja ninguna luz sobre la naturaleza del espíritu del ser humano o de Dios”.
En estos momentos de confusión y depresión, llega la fe para apoyar al hombre. En efecto, la fe y el intelecto son complementarios. Aquel que quiere sacar perlas,sigue al principio un camino que lo conduce hasta la orilla y después de alcanzarla abandona el sendero y se zambulle en el mar. El camino puede conducirlo al mar, pero no puede hacerlo entrar en el mar. asimismo, el intelecto puede conducirnos a la verdad, pero no puede hacernos entrar en la verdad. Necesitamosla fe. La fe exhorta al intelecto vencido diciendo: “¡Amigo mío, no te hinques de rodillas ante las formas!, entra en el mundo interno y encontrarás la verdad suprema ahí. En el mundo externo tú estás fuera del evento, pero en el mundo interno formas parte de èl”.
En todo el universo no existe sino un evento. La ciencia lo examina exteriormente y la religión internamente. La ciencia reduce el universo a un evento mínimo que surge de algún centro desconocido: el centro del Ser. El evento es el reino del mundo, pero el Ser es el reino del cielo. El evento es transitorio, pero el Ser es eterno. El evento no puede continuar sin el Ser, pero el Ser existe independiente de aquél. El Ser sin el evento es Dios y con el evento es un individuo. El que conoce a Dios comprende la relación entre un evento y otro; ésta forma los gtrandes cimientos del código moral. Así, al conocer su propio Ser uno conoce a Dios, y conociendo a Dios uno obtiene la liberación. El hombre liberado vive en el mundo pero sin apegarse a éste. En todo momento se autocrucifica porque sabe bien que la crucifixión es la fuente de la resurrección, pero no experimenta jamás angustia alguna.
El Katha Upanishad, una escritura sagrada de los hindúes, dice: “El Ser, que es más sutil que lo más sutil y más grande que lo más grande, se esconde en el corazón secreto de la criatura. Cuando un hombre está liberado del deseo y de la angustia, lo ve. Purificado de los elementos mentales, contempla la grandeza del Ser; sentado, viaja lejos, estando firme en un lugar, va a todas partes. ¿Quién salvo Yo (el Ser) puede conocer a Dios, que es el éxtasis y la trascendencia del éxtasis? Después de realizarlo a Él, que es sin cuerpo en los cuerpos, que es lo estable en las cosas inestables, que es el Ser, grande y omnipresente, no se angustia más el alma prudente y firme. El Ser no puede alcanzarse por la enseñanza elocuente ni por la fuerza de la mente, ni por la mucha erudición. Sólo aquel a quien escoge el Ser puede alcanzarlo, porque para él el Ser separa al cuerpo de Dios”.
Ése es el espíritu real de la religión. De ninguna manera puede llamársele anticientífico. Es para beneficio de la humanidad que funcionan juntas la religión y la ciencia.
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