¿Libre voluntad o destino?
José Luis López Bonilla
A esa Realidad en la cual todos los elementos y todo lo animado e inanimado brilla como si tuviera existencia independiente, y en la cual finalmente se disuelven
Yoga Vasishta
Para una mejor comprensión de lo aquí expuesto, es conveniente manejar dos perspectivas. Una es la expresada por los maestros desde su estado no dual, y la otra corresponde a la dualidad empleada cotidianamente. Es interesante observar que esta distinción de perspectivas es benéfica en el estudio inicial del Advaita-Vedanta; sin embargo, en cierta etapa se comprende que tal distinción es ficticia porque la dualidad carece de sustento.
¿Libre albedrío o determinismo absoluto? ¿En la vida diaria tenemos libre voluntad en cada uno de nuestros actos o éstos ya fueron establecidos de manera definitiva? Estas preguntas generan largos debates, sin alcanzar conclusión alguna, porque se intentan responder desde el enfoque dual. Pero la perspectiva no dual contesta que todos los eventos (físicos, emocionales y mentales) de nuestra existencia constituyen el libreto de una obra que se ejecuta espontáneamente, en la cual actuamos el guión sin la posibilidad de alterarlo.
¿Cómo saber si existe el destino respaldado por la percepción no dual? Es evidente que debemos recurrir a seres en el estado no dual, por eso son importantes las enseñanzas de maestros realizados, por ejemplo, Ramesh S. Balsekar señala que iluminarse es “entender, con la más profunda convicción, que cada suceso ocurre como parte del funcionamiento impersonal de la Totalidad, y que no existe un hacedor individual”.
En otras palabras, iluminación es la aceptación incondicional de un absoluto determinismo para cada paso en el camino, y, por lo tanto, ya está decidido si dicha aceptación aparece en nuestro libreto.
En las frases anteriores se expresó la idea central, a saber, la presencia de un determinismo absoluto en todo evento de nuestra vida; pero ahí quedaron latentes útiles observaciones que aportan un natural punto de partida para la exposición del Advaita-Vedanta: filosofía, una búsqueda de la Verdad, sustentada en la no dualidad.
El Advaita-Vedanta es una actitud hacia la vida, que puede ser adoptada sin importar la religión que se profese. Si comulgamos con el Advaita-Vedanta, entonces se nos otorgan ciertos consejos para su aplicación en la vida diaria, pero al ir madurando el entendimiento descubrimos que realmente no hay enseñanzas, técnicas, rituales, rezos, cánticos, peregrinajes, etc., que nos conduzcan a la realización, ni maestros que nos den la iluminación…, porque lo único que verdaderamente está en nuestras manos es la entrega incondicional a la Voluntad divina (lo cual Swami Sivananda considera la más elevada forma de culto), es decir, la aceptación de que todo suceso, por insignificante que pueda parecer, fue predeterminado por el Señor.
Por eso Ramesh Balsekar expresa: “La única enseñanza es que no hay enseñanza”. ¿Entonces es necesario hacer preguntas? Ramana Maharshi responde que es suficiente con la entrega total.
Por lo tanto, estrictamente no es requisito ejecutar alguna sadhana bajo la tutela de un maestro o dentro de una religión. Hacer algo para obtener algo implica dualidad, lo cual no tiene cabida en el Advaita-Vedanta, cuya premisa básica es la existencia de un Ser Absoluto, o Dios, como única Realidad.
Los conceptos duales no pueden describir al Absoluto que intrínsecamente es no dual. Aquí recordemos que a Buda y a Jesús se les pidió exponer la naturaleza de Dios, y ambos permanecieron en silencio porque la esoidad del Ser Supremo trasciende la percepción dual. Pero como nuestro intelecto quiere reflexionar sobre ese Absoluto, y deseamos hablar acerca de él y sus atributos... entonces en el mundo dual hemos introducido el concepto de Ishwara, o Dios Personal, con el cual tenemos la creación del espacio-tiempo que constituye el cosmos, la producción de universos multidimensionales, la experiencia de reencarnación porque ahora se tiene una flecha del tiempo implicando causalidad… e inmensos esfuerzos por alcanzar y fundirse con Ishwara sin darnos cuenta de que él es tan irreal como nosotros mismos, y de que Ishwara solamente existe para el pobre ego que cree tener realidad propia y separada del Absoluto.
En el núcleo del Advaita-Vedanta está el Ser supremo, Atman, aceptado en el sentido de Sri Aurobindo, como la naturaleza original y esencial de nuestra existencia.
Estimados lectores: las frases del presente artículo estaban destinadas. Entonces, en un sentido fundamental no puedo afirmar que yo las escribí, pero agradezco que su redacción haya sido incluida en el guión de mi vida, y su lectura en el de ustedes.
Lecturas recomendadas:
de Ramana Maharshi.
De la conciencia a la conciencia, de Ramesh S. Balsekar.
El buscador es lo buscado. Claves de la enseñanza de Nisargadatta Maharaj, Editorial Yug
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