Un antiguo arte del bienestar: Do-In
Jacques de Langre
En los tiempos prehistóricos el amanecer era testigo de un ritual que el hombre efectuaba al salir de su sueño: se sentaba y frotaba vigorosamente sus manos, su cara, sus piernas en un acto de preparación para iniciar su día. Este movimiento era reflexivo y deliberado. Se proponía efectuar la transición de la postura tendida de descanso ala vertical de actividad consciente. El hacer Do-in le dio al hombre de los primeros tiempos la capacidad de enfrentar las labores del día con mente clara, buen humor y correcto funcionamiento orgánico, con gran alegría y energía.
El hombre superior asimila el cambio con objeto de vivir en armonía. Fluye con el cambio y no trata de oponerse a él de ninguna forma. ¿Viviendo en la clase actual de cuerpo y con la mentalidad que hoy poseen podrán los seres humanos seguir actuando en la situación de cambio? ¿O persistirán en su inflexibilidad y su apego a los valores materiales caducos, que por ello habrán de ser remplazados?
A medida que nuestra parte del cosmos se encamina hacia algo diferente, dentro de la vieja civilización alienta ya una nueva que se manifiesta en formas y conceptos poco conocidos y en una búsqueda incipiente e incierta; mas finalmente habrán de surgir nuevas estructuras económicas, sociales y humanas. Al lado de esta tendencia hacia valores más reales, es patente el retorno a antiquísimas prácticas metafísicas.
La característica dominante de esta nueva edad del hombre es una urgencia avasalladora por llegar a la conciencia plena de su ser, la cual principia con la comprensión de que la enfermedad es resultado de habernos desviado del orden natural del universo.
Aquellos que comprendemos esto nos esforzamos por el restablecimiento del orden natural tanto alrededor como dentro de nosotros. Aunque muy antiguo y casi olvidado, el Do-in tiene indiscutiblemente un lugar en este proceso de cambio.
La restauración de todas las funciones corporales por medio de una cuantas percursiones intuitivas, presiones y masajes con las yemas de los dedos huele a “remedio empírico” que, a lo sumo, es recibido con cortés escepticismo por la mentalidad científica moderna.
Entre quienes ejercen la medicina se observa la tendencia a mantenerse informados sobre los nuevos remedios. Hasta el hombre común del mundo occidental está en espera de métodos de curación diferentes, en especial cuando se encuentra desilusionado ante el fracaso de curaciones científicas que se tenían por infalibles, y a pesar de esto, antes de atreverse a experimentar los antiguos procedimientos curativos tradicionales tanto el médico como el paciente demandan las así llamadas pruebas científicas de ellos.
Mi búsqueda de comprobaciones encontró mayor apoyo aun entre los propios descendientes de los originadores del Do-in, ya que cuando los orientales se convierten en médicos egresados de colegios occidentales su escepticismo ante esas antiguas artes curativas clama por pruebas completamente irrefutables.
EL DO-IN Y OTRAS DISCIPLINAS
Existe una relación estrecha entre la acupuntura y el Do-in. Ambos se valen de los mismos puntos situados sobre la piel y poseen teorías idénticas acerca del origen y la curación de enfermedades. Esta similaridad me auxilió en mi empeño de dar validez a la eficacia del Do-in por medio de la comprobación científica de sus fundamentos.
El propósito de la astrología es interpretar el significado de los ciclos del tiempo en relación con las oportunidades de armonía, salud y desarrollo de las personas. El logro de la armonía sincronizada con el cosmos equivale a alcanzar un estado de plenitud, una verdadera sensación de bienestar. Todas las enseñanzas antiguas proporcionan medios para llegar a dicho estado o restaurarlo. El valor de los ejercicios respiratorios del Do-in aumenta cuando se efectúan con plena conciencia y en armonía con los ciclos del día y la noche, la lunación y las estaciones. La tradición astrológica del Tao dice que “la fuerza vital del universo es también la fuerza vital del hombre”. Como el aire se consideraba saturado por las semillas de la vida, la respiración tenía la máxima importancia. Los ejercicios respiratorios hacían posible no sólo la comunión con las divinidades cósmicas sino también obtener de ellas reglas espirituales y fisiológicas y guías para la salud. Ya se sabía entonces que el organismo podía ser purificado con el Do-in: la inhalación de aire, la toma de baños de agua y sol que llenarían el cuerpo de influencias celestes y la abstinencia de alimentos impuros.
Importa poco verificar si los astros gobiernan el destino del hombre o sólo su condición de bienestar. Lo que importa es que “cuando el hombre permite que las fuerzas cósmicas (energías de la tierra, el mar y el cielo) penetren y regulen su cuerpo y su conciencia en armonía con los ritmos astrobiológicos, su vida adquiere la regularidad, la rmonía y el orden del cosmos omnipotente e infinito”.
Con la aplicación de este precepto a los ejercicios del Do-in el practicante no tarda en darse cuenta de que los ritmos generales de su cuerpo y los específicos de cada uno de sus órganos internos se someten intensamente al reloj biológico controlado por las fuerzas de la naturaleza. Hay tres ritmos astrobiológicos significativos que ayudan a entender el Do-in en sus aspectos prácticos y cuya influencia sobre la vida y la salud del hombre está demostrada. Primero, la ciencia contemporánea llamada cronobiología sostiene que cada una de nuestras funciones corporales se halla sometida a ciclos de máxima y de mínima actividad y ha establecido la periodicidad de su funcionamiento. Leyes termodinámicas y biofísicas formulan el concepto de una energía manifestada en diferentes aspectos dependiendo del nivel alcanzado por la misma en los varios momentos del ciclo. El principio de una energía circulante y su constante equilibrio muestra que un desnivel o interrupción en el flujo de la misma es la causa primordial de la enfermedad (bioenergética patogénica). La bioastrología investiga los efectos de las influencias celestes en la vida y la salud. La biocosmología es una rama de la biología que estudia las relaciones entre los planetas y sus efectos en la vida humana. Comprender la forma en que los planetas afectan nuestros ritmos biológicos es crucial para la práctica del Do-In.
METAFÍSICA Y DO-IN
Si nos apartamos de la forma común de pensar y definimos a la metafísica como la ciencia que estudia la naturaleza íntima y más esencial de las cosas, advertiremos con facilidad que el Do-in resulta más atractivo para quienes deseen mantenerse en armonía con la naturaleza, aun a costa de cierto desacuerdo con el mundo moderno y sus comodidades rutinarias. A menudo las ciencias metafísicas ofrecen conceptos que nacen de hipótesis no verificables. Así debe ser; dejemos que el hombre común siga llamando a esos conocimientos no comprobados o herméticos, que al fin su carácter secreto es lo que ha logrado conservarlos puros y eficaces y conferir a sus iniciados un poder absoluto muy por encima de las fuerzas del hombre común.
La fuerza secreta del Do-in proviene de que pone al hombre en armonía con el movimiento del universo y en consecuencia lo sintoniza con el infinito. Quien ha dominado el Do-in adquiere para sí las vibraciones del universo y puede decir: Yo soy el universo. Cualquier persona o cosa que trate de distraerlo, desquiciarlo o atacarlo, al medir sus fuerzas con la armonía del universo fallará necesariamente. Si la enfermedad o cualquier otro elemento negativo trata de herir a quien es uno con el universo tendría que romper antes la armonía del universo. Cuando demostramos el Do-in a otra personas estamos protegiendo con devoción a todos los seres en un espíritu de reconstrucción y reconciliación que permite a todos lograr su misión suprema.
La práctica puramente mecánica del Do-in a menudo ha producido mejoría en defectos mayores e incluso en deficiencias funcionales debido a que la rutina diaria de los ejercicios respiratorios asegura por sí sola un mejor flujo de Ki a través de los órganos. Aunque el comprender cómo ocurre lo anterior no es de vital importancia porque el flujo de energía es mucho más antiguo que las calificaciones usadas para describir las funciones corporales y no depende de éstas, quien en verdad aprehende el conocimiento esotérico del Do-in y de su práctica vence todas las enfermedades antes de que se manifiesten. Si el lector logra comprender su significado esotérico al dar más importancia al contenido metafísico del texto que a la simple imitación de los ejercicios, el Do-in lo colocará efectivamente en armonía con el ritmo del universo, con el universo mismo. Ésta es la función suprema del Do-in.
A la luz del conocimiento de los cambios bioquímicos debidos a la interacción de yin y yang afirmamos que el Do-in estimula la circulación de Ki tanto para la actividad interna (yin-pasivo) como para el fortalecimiento externo (yang-activo). Idealmente ambas funciones se efectúan al mismo tiempo mediante cada ejercicio respiratorio, con lo cual se llega a la preservación de la vida (Yang-sheng).
Comúnmente las personas saben más sobre ejercicios que sobre relajación, tanto en Oriente como en Occidente, donde somos excelentes en los ejercicios calisténicos pesados, en la carrera estacionaria, etc., pero tienen muy poco juicio para descansar rítmicamente entre dos periodos de actividad a fin de recobrarse. Los dos ciclos, movimiento y reposo, deben realizarse con la secuencia rítmica apropiada; pero el movimiento debe suspenderse del todo tan pronto como se sienta que los órganos internos requieren la pausa regenerativa (eliminación de toxinas). La demanda biológica de una pausa de eliminación es un llamado de la naturaleza que debe atenderse.
La región septal del cerebro, llamada centro del placer, recibe un estímulo tan pronto se inicia una actividad física. Una vez excitada, esa región saca al paciente de cualquier estado de letargo. Aunque ese despertar es benéfico para el bienestar general de la persona, mucha gente cree quepuede seguir ejercitando sin reserva. Este entusiasmo debe moderarse. En última instancia, la voz de la naturaleza es la gobernadora de todos los procesos vitales. Sus llamados y demandas deben ser experimentados y escuchados.
Deben respetarse celosamente los dos ciclos de cada ejercicio respiratorio. Las dos fases (inspiración/expiración) mueven el diafragma y al desplazarse da masaje a los órganos internos. Muchos de los ejercicios someten a torsión y agitación el área entre el pecho y la pelvis para sacudirse el material de desecho. De este modo, si la combinación respiración/vaciamiento interno se ejecuta correctamente, los órganos internos obedecen gradualmente los dictados de la voluntad y su funcionamiento puede ser controlado.
La práctica del Do-in terapéutico se inicia con un ejercicio especial para el fortalecimeinto interno: en la postura seiza correcta (o en posición supina si se está muy enfermo) se empieza por distender metódicamente primero un músculo y luego el otro, dejándose relajar y serenar él mismo a la vez. La secuencia de relajar cada músculo empieza en la coronilla y va descendiendo por cara, cuello, pulmones, tronco, hombros, brazos, muñecas y manos, prosigue hacia estómago, hígado, vísceras, piernas, rodillas y pies, para terminar en la punta de los dedos del pie. En este proceso deben considerarse también todos los órganos internos.
La fuerza de la energía Ki, universalmente aprovechable, es dirigida por el paciente. La voluntad ha de dirigirla hacia todas las partes del cuerpo, comenzando de nuevo por la coronilla para terminar en las puntas de los dedos de los pies. En los casos de disfunción o enfermedad localizada en determinadas áreas corporales, la respiración se concentra ahí por un periodo más prolongado.
Los pacientes a quienes queda ya muy poca energía se sobrepondrán a la debilidad ejecutando diariamente unos cuantos ejercicios ligeros de Do-in. El ciclo alternado de ejercicio-expiración-reposo libra de la tensión y expulsa efectivamente la enfermedad.
Mucho de la experiencia y los beneficios adquiridos por la práctica del Do-in servirá para satisfacer nuestra necesidades en la actualidad. Algo de la más profunda comprensión que ganaremos sobre el control del flujo de Ki, la energía universal, dentro y fuera de nuestro cuerpo, se destina también para satisfacer necesidades que surgirán en un futuro no muy lejano.
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