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NOVIEMBRE 2009

 

 

 

El trompo de Sor Juana

(una monja científica en México)
Enrique Arias Valencia

En perseguirme, mundo, ¿qué interesas,
en qué te ofendo cuando sólo intento
poner riquezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las riquezas?

El método científico nos permite conocer ciertos aspectos de la naturaleza con base en una serie de pasos a seguir: observación, hipótesis, experimentación y ley o principio. Este método fue establecido alrededor del siglo XVII en Europa, si bien su aceptación fue muy lenta, pues tuvo que luchar contra los argumentos de autoridad, tan en boga en la filosofía de la naturaleza desde la antigüedad y hasta el fin de la Edad Media. En el México del siglo XVII la poetisa sor Juana Inés de la Cruz conocía los pasos del método científico, pues los aplicó en al menos una de sus múltiples investigaciones del mundo. Por esta sola razón, Juana de Asbaje merece ser llamada la primera de las modernas. En la Respuesta a sor Filotea de la Cruz, dice así la Décima Musa:
“Estaban en mi presencia dos niñas jugando con un trompo, y apenas yo vi el movimiento y la figura, cuando empecé, con esta mi locura, a considerar el fácil moto [movimiento] de la forma esférica, y cómo duraba el impulso ya impreso e independiente de su causa, pues distante la mano de la niña, que era la causa motiva, bailaba el trompillo; y no contenta con esto, hice traer harina y cernerla para que, en bailando el trompo encima, se conociese si eran círculos perfectos o no los que describía con su movimiento; y hallé que no eran sino unas líneas espirales que iban perdiendo lo circular cuanto se iba remitiendo el impulso”.
El experimento que sor Juana efectúa pertenece al domino de la ciencia física, quizá podríamos situarlo en la rama de la dinámica.
Veamos paso a paso el método que siguió sor Juana en su descubrimiento científico. Así advertiremos que los pasos no tienen fronteras definidas, y que los pasos se influyen entre sí.

OBSERVACIÓN
Un aspecto de la naturaleza cautiva nuestra mirada. Entonces empezamos a observar atentamente un objeto. Es así como hacemos objeto de nuestra atención el movimiento de un trompo. Recordemos que sor Juana comienza su argumento con estas palabras:
“Estaban en mi presencia dos niñas jugando con un trompo, y apenas yo vi el movimiento y la figura”,
Ésta es la observación atenta de un aspecto del mundo que nos rodea. La observación científica se parece mucho a la contemplación filosófica. Nos disponemos a entrar en comunión con la naturaleza.
No obstante, la mera observación no desencadena una investigación científica. Se necesita algo más. Por lo tanto, cuando sor Juana dice “y apenas” esta expresión sirve como puente hacia el siguiente paso del método científico, pues su observación ya está espoleando a su intelecto a moverse hacia la hipótesis, pues al punto que ella ve el baile del trompo, su mente empieza ya a trabajar sobre consideraciones científicas en torno a este asunto.

HIPÓTESIS
La hipótesis es la suposición sobre una propiedad oculta a nuestra observación. ¿Cuál es el dibujo que forma el trompo al bailar? No deja de ser jocoso el hecho de que sor Juana llame “esta mi locura” al periodo de elaboración de la hipótesis, que es cuando necesitamos una gran dosis de imaginación creativa mientras seguimos los pasos del método científico. Es así como la monja continúa:
“cuando empecé, con esta mi locura, a considerar el fácil moto [movimiento] de la forma esférica, y cómo duraba el impulso ya impreso e independiente de su causa, pues distante la mano de la niña, que era la causa motiva, bailaba el trompillo;”
Sor Juana asume que el trompo se mueve debido al impulso que la niña le otorga, también asumirá algunas líneas después que el trompo se deja de mover debido a que el impulso se agota tras unos momentos de baile. Ambos son supuestos de la filosofía natural de su tiempo.
La hipótesis es la suposición acerca del comportamiento de un objeto bajo condiciones controladas, lo cual nos conducirá al experimento.

EXPERIMENTACIÓN
Verificación empírica de nuestra hipótesis. Aquí nos las ingeniamos para hacer visibles los aspectos invisibles a nuestra observación. Sor Juana elige la harina para este caso.
“y no contenta con esto, hice traer harina y cernerla para que, en bailando el trompo encima, se conociese si eran círculos perfectos o no los que describía con su movimiento”.
Para poder efectuar este experimento, sor Juana también debió suponer que la harina no influiría en la figura que el trompo dibujaría, sólo permitiría revelarnos dicha figura.
En vista de que ella culmina un estilo artístico e inaugura una nueva forma de pensar en el mundo hispano, Sor Juana es la última de las barrocas y la primera de las modernas. Y dado que los modernos postulan que la experiencia es la fuente del conocimiento, he aquí que la estudiosa dispone esparcir uniformemente harina sobre una superficie lisa, para después poner a bailar un trompo y así saber qué figura traza con su danza.
El barroco no es moderno porque jamás nos sugirió la experimentación científica. Con este solo caso, sor Juana nos condujo a una nueva manera de entrar en contacto con el mundo que nos rodea: el de la experiencia conducida por un método.

LEY O PRINCIPIO
Una vez verificada o refutada nuestra hipótesis, los resultados del experimento nos permitirán elaborar una ley o principio sobre el aspecto de la naturaleza que observamos. Sor Juana concluye su exposición sobre el asunto que investigaba con un descubrimiento científico:
“y hallé que no eran sino unas líneas espirales que iban perdiendo lo circular cuanto se iba remitiendo el impulso”.
El experimento termina haciéndonos visible lo invisible al responder a la pregunta: ¿qué clase de líneas forma el desplazamiento de un trompo? Sor Juana descubre que los trompos forman espirales al bailar, éste es un principio que sor Juana aportó a la ciencia. Las espirales tan queridas en la armonía de sor Juana, vuelven a aparecer dibujadas por un juguete.
La hipótesis científica confirmada es un principio. El dato del que parte la estudiosa Juana es “el fácil moto [movimiento] de la forma esférica”. Es así que antes de hacer el experimento, la religiosa tenía una idea aproximada del resultado. Después del experimento, hay un nuevo dato sobre el mundo. Por lo tanto, sor Juana es una científica pionera.

    Sor Juana Inés de la Cruz, Respuesta a sor Filotea de la Cruz en Obras completas, México, Editorial Porrúa, 2004, 14a. edición, pág. 838.

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