Nachiketa y la muerte
(en los Upanishads)
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
En el Katha Upanishad se encuentra la historia de Nachiketas, quien fue iniciado en la disciplina espiritual por el propio Yama, el dios de la muerte. Este Upanishad ha llegado a ser famoso a causa de su claridad y profundidad de imaginación. Se llama así porque pertenece al Katha Saakha de la escuela Krishnayajurveda.
Un ritualista ortodoxo llamado Yagnasrayas realizó un sacrificio. Como parte de la ofrenda regaló vacas que ya no podían pastar ni beber, ¡mucho menos dar leche! Viendo esto, su virtuoso e inteligente hijo, Nachiketa, comprendió que su padre podría sufrir grandes desdichas como consecuencia der aquellos impíos dones. El niño deseaba salvar a su padre de ese destino hasta donde pudiera y le preguntó a quién lo daría a él como ofrenda. Le suplicó diciendo que él también decía ser dado a alguien, hasta que el padre, enojado, gritó: "¡Te daré al dios de la muerte!" El muchacho pensó que las palabras de su padre no debían ser pronunciadas en vano, aun cuando hubieran sido dichas en el jivaloka (mundo de los seres individuales), afectado por el nacimiento y la muerte. Por ello persuadió a su padre de que lo ofrendara a la muerte en un ritual realizado estrictamente según las escrituras. Pronto Nachiketa se dirigió a la morada del dios de la muerte, pero tuvo que esperar tres días antes de poder ver a Yama, pues no se encontraba en su residencia. Al volver, Yama sintió pena de haber hecho esperar a su visitante, y le prometió a Nachiketa que le concedería tres deseos, uno por cada noche que había tenido que esperar ante su puerta.
Nachiketa pidió primero que cuando regresara a su casa su padre lo recibiera con alegría y ya no estuviera enojado con su impertinencia. Su segundo deseo fue conocer el secreto de que en el cielo estuvieran ausentes el hambre, la sed y el temor a la muerte. Yama le concedió gustosamente estos deseos y lo inició en un ritual especial y sus misterios. Nachiketa escuchó con reverencia y captó con claridad los detalles. Yama se sintió tan contento con su nuevo discípulo que le dio al ritual un nuevo nombre: Nachiketa agni. Nachiketa dijo:
"Maestro, el hombre es mortal, pero algunos dicen que la muerte no es el final, ya que hay una entidad llamada Atma que sobrevive al cuerpo y a los sentidos, y oros arguyen que tal entidad no existe. Deseo saber de ti lo referente al Atma".
Yama quiso poner a prueba la firmeza y constancia de su interrogador para obtener la sabiduría suprema. Si no la merecía, no deseaba comunicársela. Así, le ofreció a cambio otros dones relativos a la prosperidad y felicidad mundanas. Le respondió que el Atma era demasiado sutil y evasivo, más allá del alcance del entendimiento ordinario, y puso ante él otros atractivos dones que podría disfrutar mejor y más pronto. Nachiketa replicó:
"¡Venerado maestro!, tu descripción de la dificultad de estos tópicos me hace sentir que no debo perder esta oportunidad, pues no podría encontrar un maestro más calificado que tú para que me los explique. Esto y ninguna otra cosa deseo como tercer don".
Viendo esta fe y perseverancia, Yama se sintió complacido y concluyó que Nachiketa era apto para recibir la sabiduría suprema. Le dijo:
"Bien, mi querido niño: hay dos tipos distintos de experiencias e impulsos, llamados sreyas y preyas, los cuales afectan por igual al individuo. Los primeros liberan y los segundos atan. Unos conducen hacia la salvación, los otros hacia la esclavitud. Si tú sigues el camino de preyas, te alejarás compeltamente de la realización de la más alta meta del hombre. El camino de sreyas puede ser discernido sólo por el intelecto puro (viveka); el de preyas es seguido únicamente por los ignorantes y perversos. Vidya te revela el camino de sreyas, mientras que avidya te hace caer en el de preyas. Naturalmente, los que buscan el sendero de sreyas son muy raros.
El Atma está libre de agitaciones y es impasible; es Conciencia, infinita y plena. Aquel que ha conocido el Atma ya no será perturbado por las ideas dualistas de ser y no ser, hacedor y no hacedor, etc. ¡El Atma no es siquiera un objeto a ser conocido! No es el conocedor, lo conocido ni el conocimiento. Descubrir esta verdad es la suprema visión, y comunicarla a alguien es la suprema instrucción. El que instruye es Brahman, la instrucción es Brahman y lo instruido es también Brahman. La comprensión de esta verdad eternamente presente lo salva a uno de todo apego y agitación y así lo libera del nacimiento y la muerte. Este gran misterio no puede ser aprendido por medio de la lógica, debe ser conocido y experimentado mediante la fe en los Smritis".*
Yama concluyó: El Atma puede llegar a conocerse después de ardua perseverancia. Es necesario desviar la mente de su ambiente natural –elmundo objetivo– y mantenerla en una firme ecuanimidad. Sólo un héroe podrá salir victorioso de esta solitaria aventura interna y vencer a los monstruos del egoísmo y la ilusión. Y solamente esta victoria puede eliminar el sufrimiento".
* Memoria, tradición, anales. Reseñas tradicionales comunicadas oralmente. Son códigos legales y ceremoniales, producto de inspiración, en oposición y, por ello, menos sagrados que los Vedas, que son revelados.
La historia de Nachiketas y Yama se encuentra en el Katha Upanishad, que pertenece a la parte de los Vedas conocida como Jñanakanda, la parte que trata de la sabiduría superior. Un estudio de los Upanishads por Sathya Sai Baba fue publicado por Ediciones Sai Ram.
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