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NOVIEMBRE 2007

 

 

Una visión femenina en noviembre


TereOrtiz
La antropología reconoce como primeras divinidades a las potencias de la naturaleza. La íntima relación que mantuvieron nuestros ancestros con la naturaleza les permitió sentir la majestad de su varia manifestación y respetar profundamente el misterio que en ella se ocultaba. La naturaleza femenina, en semejanza con el poder genésico de la tierra, fue una relación fundamental que iluminó el sentido cultural de las religiones ancestrales. El misterio de la vida se intuyó como poder primordial de lo femenino, pero también se contempló con gran temor.
Desde hace miles de años, el poder sobre la vida, el gobierno sobre la muerte, así como el manejo de las propiedades de las plantas han sido prácticas que forjaron el carácter de las mujeres. La comunión con la gestación y el reconocimiento intuitivo de la vida nos llaman a considerar que la vida no es sólo un fenómeno fisiológico, sino un poder absoluto, más allá de la racionalidad, que se cierne en la gracia de la compasión.
Observar la gestación telúrica ha hecho reflexionar sobre la comunión mística de lo femenino, el poder de la creación en su doble presencia: vida y muerte. Deméter, madre magnánima, elocuente y conciliadora, le cierra el paso a Hécate, la Muerte; en todo caso, dialoga con ella. Diosas griegas misteriosas y rotundas, poseedoras del conocimiento de lo que sólo lo femenino puede dar cuenta. Otorgando la vida o designando la muerte, las mujeres en libertad determinamos nuestro rumbo.
Dignas e imperiosas las hechiceras bifrontes: vida y muerte, concilian en su seno los límites entre la luz y la oscuridad. Sabio es escucharlas, respetar su designio, sus extravíos; internarnos en su muerte y en su regeneración significa comprender la sabiduría del Cosmos.
Vivir el mes de noviembre implica en la mitología el poder corruptivo de las aguas estancadas y la violencia creadora de Plutón que conlleva a la muerte y al renacimiento. En este mes recordamos la feminidad de Lilith como un eco de la potencia plutoniana y expresión fundamental del éxtasis divino.
En noviembre las culturas paganas vivían este mes como la obtención de los frutos de las transformaciones, pero también se advierte, en astrología, que corresponde a la casa ocho que capacita de emotividad y de una relación transformadora por la intimidad sexual. Noviembre obedece, en general, al área de las herencias, legados y testamentos.

NOVIEMBRE PAGANO
Novembris era el noveno mes del calendario romano que iniciaba con marzo. Cuando los romanos dominaron a los celtas impusieron las fiestas de Pomona, que se realizaban los últimos días de octubre y principios de noviembre. Los pueblos celtas, ubicados en los territorios actuales de Gran Bretaña y Francia, celebraban el 31 de octubre la fiesta de Samhain como inicio de un nuevo año. Se creía que en la noche los espíritus salían a rondar a los vivos, los cuales debían colmar todas sus peticiones con fogatas y conjuros. El 3 de noviembre terminaba la fiesta con una gran comilona en torno al fuego nuevo. El rito comprendía catarsis y purificación para iniciar con pureza el nuevo ciclo.
El 8 de noviembre, al igual que el 24 de agosto y el 5 de octubre, se sucedía el Mundus patet, “el mundo está abierto”. Era el último día en que se consideraba abierta la puerta del mundo subterráneo, por la cual vivos y muertos se podían comunicar.
El culto romano de enterrar en un hoyo una semilla en el momento de realizar la fundación de una ciudad les vino de los etruscos; representaba la fertilidad y el aprovisionamiento seguro para la población. Pero ya los griegos hacían algo semejante en las Tesmoforias, cuando las mujeres sacaban del enterramiento las semillas putrefactas del año anterior para combinarlas con las nuevas y sembrar la tierra. La creación del Mundus patetfue la transformación que sufrió el acto agrícola al pensarlo como una puerta al inframundo.

LILITH
Lilith pertenece a la tradición judaica. El libro de Isaías describe el fin del reino de Edom y el surgimiento del caos, la nada primigenia, cuando aparece Lilith en forma de ave nocturna. Es un demonio femenino que convive con los animales de la noche en los albores de lo que todavía no era. Lilith deriva del hebreo Lil, que significa noche, por lo que Lilith deriva en “la nocturna” o “la que actúa de noche”. Se le asocia con la imagen de la lechuza, ave que también se desenvuelve en las sombras.
En la literatura hebrea, Lilith fue la primera esposa de Adán. Fue modelada con arcilla y hecha al mismo tiempo que su compañero con el objeto de que ambos fueran criaturas espontáneas y libres. Un día Lilith se cansó de tener que yacer siempre debajo de Adán, pero él creía que tenía el derecho de someterla. Ante la indiferencia del Creador, ella le exigió a éste que equilibrara lo que en un principio fue hecho para la armonía. Impetuosa como era, se fue del Paraíso, reclamando su independencia. Entonces el Creador modeló otra compañera para Adán, pero esta vez de una de las costillas del hombre, previendo de esta forma la sumisión de Eva.
Lilith se ocultó desde entonces en la oscuridad del reinado, fuera del orden impuesto encontró en las sombras el único lugar donde es dueña de sí misma. En su independencia, y revelándose contra el papel de esclava, Llith se muestra segura de sí y con la capacidad de cambiar el destino que el Creador había previsto para ella. Lilith lega a todas las mujeres su capacidad intuitiva y la fuerza de Escorpio: el ímpetu por no ser gobernada y la posibilidad de darnos a nosotras mismas la fuerza que produce los cambios esenciales. Lilith es la mujer oculta que todas llevamos, late en el fondo oscuro de nuestras emociones. En la sombra de nuestras conciencias espera paciente revelar su secreto.
Llith se liga con la Gran Madre de las civilizaciones antiguas. En la mitología sumeria, Inanna era la divinidad del amor, de la guerra, de la naturaleza y de la fecundidad; también se asocia con la estrella matutina, Venus, y con la diosa griega Afrodita. En astrología, Lilith es un punto energético que podemos hallar en nuestro mapa astral entre las posiciones de la Luna y la Tierra. Su símbolo es unaLuna Negra que implica los deseos ocultos e intenciones reprimidas que preferimos ocultar a la sombra de nuestro inconsciente.
Aunque siempre se ha utilizado la imagen de Lilith para justificar la expresión irresponsable de los deseos eróticos de los hombres y se le ha señalado como demoniofemenino, es una deidad fundamental en la mitología de todos los tiempos porque representa a la mujer liberada de cánones y tabúes que le han sido impuestos



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