Ópalo: nobleza y color
Ricardo Ortiz
Piedra de gran valor. Los amantes del ópalo lo llamarán así, y ya no digamos los exploradores y los joyeros cuando quieran vendernos uno. Es difícil negarlo. Upala es la palabra sánscrita usada para designar a esta gema, y esa palabra significa precisamente eso: piedra de gran valor. En efecto, el ópalo es estimado como la de mayor nobleza y valor entre las piedras llamadas de fuego, y una de sus variedades es conocida como “noble”, que es casi transparente y luce reflejos interiores de gran variedad colorística.
Plinio el Viejo, el naturalista latino del primer siglo de nuestra era, decía que el ópalo estaba hecho de las glorias de las más preciosas gemas, como el sutilísimo fuego del rubí, el fulgor púrpura de la amatista, el verde mar de la esmeralda, que brillaban todas juntas en una mezcla increíble, como todos los matices que se encuentran en la paleta de un pintor.
La mencionada variedad llamada noble se conoce también como iris, por razones que no es necesario explicitar. El de fuego destella con un rojo encendido y el llamado girasol lanza destellos amarillos. Los patrones de color en un ópalo muestran a veces una pareja: azul con blanco, verde con azul o azul con rojo o negro con naranja ambarino. El llamado arlequín presenta puntos de color de varios tamaños sobre un fondo oscuro, a veces negro.
El llamado lechoso es de un antojable blanco translúcido.
México es, por cierto, la tierra de origen del ópalo de fuego, llamado así por su cuerpo de color entre naranja o naranja rojizo o ámbar. Los ópalos surgidos de nuestro país son muy conocidos desde hace siglos y han dado lugar a leyendas acerca de joyas hechas con ópalos mexicanos, sus poseedores y su destino. En todo el mundo los comerciantes de ópalo ofrecen gemas mexicanas como unas de sus especialidades.
El ópalo es un mineral sílico y entre sus características distintivas está la de tener una cierta cantidad, variable entre 3 y 10 por ciento, de agua. Por su composición es similar al cuarzo (aunque no es un tipo de cuarzo) pero más blando y menos denso. El ópalo consta de microesferas con una estructura del tipo de la del cristal. El juego de colores que le da al ópalo su atractiva belleza se debe a la forma en que las capas de esferas microscópicas difractan la luz. Los grupos de esferas de distintos tamaños nos hacen ver diferentes colores según el ángulo en que la luz incida sobre ellos. El ópalo es un ilusionista.
NO ABANDONE A SU ÓPALO
La composición del ópalo provoca que en algún momento uno de ellos pueda resecarse y romperse. Tratándose de una piedra, esto era tan sorprendente que en tiempos se le dejaba de usar cuando empezaba a dar muestras de deshidratación y debilidad, pues se creía que era anuncio de desgracias para su dueño, lo cual empeoraba el problema. Cuando uno deja de usar el ópalo esa sequedad aumenta, lo cual obviamente también hace disminuir su brillantez, lo cual reforzaba la creencia de que algo malo pasaba con él y el miedo. El ópalo contiene agua, la cual puede disminuir con el tiempo y en un ambiente seco. Las grasas presentes en nuestra piel pueden subsanar esa pérdida siempre que sigamos usando nuestro ópalo en contacto directo con el cuerpo.
Eso es algo de lo que uno puede hacer por él, pero desde hace mucho se ha creído que el ópalo contribuía a mantener la salud de nuestros órganos y glándulas, como la pituitaria, el timo, el hígado y el páncreas. También se la ha atribuido capacidad de mejorar la memoria y la salud de los ojos. Ya que hablamos de la vista, hay indicios desde hace siglos y aun en la época actual de la creencia de que el ópalo puede hacerlo a uno invisible. Al mismo tiempo se considera que el ópalo ayuda a la clarividencia y la telepatía y predecir el futuro, así como realizar viajes astrales. Las famosas bolas de cristal podrían ser de ópalo. Se sabe que exploradores militares de antaño llevaban ópalos para espiar los movimientos del enemigo.
En el aspecto emocional-mental, se creía que el ópalo ayudaba a rechazar el llamado mal de ojo, el cual puede abarcar una gran variedad de condiciones, causas y síntomas que no hay espacio para revisar aquí. Alguna vez se le llamó la gema del amor, pues aseguraba la fidelidad y la duración del matrimonio, además de que los dioses podían castigar tremendamente a un o una infiel si en el momento de su deslealtad llevaba un ópalo.
EL MENSAJE DEL ÓPALO
Bruno Moser, artista australiano amante del opalo, preferido por él para esculpir, dice: "El ópalo es como nuestra vida. Al vivir vamos teniendo muchas cosas, pero somos una sola persona. Debemos unificar los dferentes aspectos de nuestra vida, así su totalidad estará balanceada y seremos felices". El microscopio electrónico ha pwermitido observar y comprobar que el ópalo guarda una estructura atómica de orden, al contrario de la desorganización que se le atribuía, y ese cosmos es el que se manifiesta en la energía y luz que el ópalo emite. No lo abandone.
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