CARTA DEL EDITOR
La relajación produce vasodilatación, esto ayuda a bajar la presión arterial. La relajación es un valioso instrumento para prevenir enfermedades y combatir las que ya se han manifestado. Adenás segregamos hormonas que producen sensación de bienestar. Si éstas no son suficientes razones, no podría agregar más.
Ahora bien, la meditación es otra cosa, si bien produce los mismos beneficios, su meta no se constriñe a obtener algo. Es, por el contrario, el intento de no buscar nada, sino simplemente ser. Al intentar meditar, el buscador se topará con múltiples obstáculos, porque si las cosas fueran tan fáciles, cualquiera las haría. Y en eso estriba el principal problema, que la meditación es simple, sin embargo requiere de gran concentración y constancia. Podemos concentrarnos en nuestra respiración o en un mantra. El ejercicio consiste en estar atentos y no dejarnos llevar por la que será ambas cosas: aliada y enemiga, nuestra propia mente.
La mente está acostumbrada a saltar de un pensamiento a otro sin parar, sin rienda, y nosotros tendremos que ponerle un alto y regresarla una y otra vez, con mucha dulzura, a la observación del mantra o de nuestra respiración. No se trata de seguirle el juego, sino de llenarnos de paciencia, entonces ella cederá; por eso hay técnicas, para que siguiéndolas, tarde o temprano volvamos a la mente el instrumento de búsqueda de la paz interior.
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