REVISTA ESOTÉRICA EL BUSCADOR CONFERENCIAS LINKS RECOMENDADOS TIENDA ONLINE BUSCAR SUCURSALES CONTACTO FRANQUICIAS SUSCRIBETE AL BOLETIN YUG
 
 

 

Revista esotérica El Buscador y sus caminos:

Te invitamos a que leas la version web de la revista El Buscador. En los reportajes encontrarás temas de fondo sobre esoterismo, mitología hindú, yoga, astrología, numerología, lo último en noticias de salud con métodos naturales y muchas cosas más.

Si deseas leer la versión impresa la puedes conseguir en las tiendas YUG o te puedes suscribir, para que la recibas por correo tradicional.

Tarifas para anunciarte en la versión impresa:

En el Buscador y sus caminos encontrarás artículos de fondo, sobre esoterismo, mitología hindú, lo último en noticias de salud con métodos naturales y muchas cosas más. Si deceas ser informado de cuando se actualiza el boletin Yug. SUSCRIBETE AL BOLETIN YUG.

Mayo 2010

 

 

Para encontrar un artículo de su interés , simplemente escriba algunas palabras descriptivas relacionadas con el tema que buscas y presione la tecla "Intro" (o haga clic en el botón de búsqueda) para ver la lista de resultados relevantes


El cuarzo rosa
o
un encuentro con el verdadero amor incondicional

Patricia Ma Gesino

 

Más allá del tiempo y el espacio, en otras dimensiones, muy a menudo se asienta el recuerdo de algo que buscamos en este lugar tridimensional. Claro que el recuerdo insiste porque sabe. Y a la sabiduría no se puede renunciar. Buscar sin terquedad. Flexibilizando culturas, permeando experiencias. Recibiendo sin prejuicios. El maestro está muchas veces en los lugares más odiados, muchas veces está en nuestra propia sombra.
Alguien dijo que parte de nuestra misión como encarnados es ser capaces cada vez más y mejor de albergar AMOR. De poder albergar y contener más amor. Vibrar amor. Que nuestra presencia irradie amor. Y más amor.

UNA DULCE HISTORIA DE CUARZO ROSA
Aquí les acerco un relato breve de cómo fue mi primer acercamiento a los cristales. Cómo los conocí, cómo y por qué llegué a ellos.
¿Cómo se abrió para mí este Universo inmenso y mágico? Dulce y reconfortante.
Fue un re/encuentro. ¿Me acompañan?
Para todas las personas el Amor es imprescindible. Y para mí también. ¿Entonces por qué esta pequeña historia podría ser interesante? ¿Qué tiene de diferente, qué puede aportar este relato?
Es la pequeña historia de un gran amor, eso está claro. ¿Y qué más?
Es una historia personal, muy íntima, casi secreta pero abiertamente presente y alcanzable. Tal vez, ojalá, muchos ya la hayan vivido.
Sucede que a tontas y a locas y a los tumbos muchas veces y de manera fallida casi siempre anduve buscando el Amor. ¿Cualquier clase de amor? No, y ahí esta la clave de la persistencia en la búsqueda. Yo sabía y necesitaba. Casi diría, añoraba cierta sensación de plenitud, de inmensidad, de certeza, de convicción, de bondad incansable. Y no encontraba esas cualidades en mis relaciones.
Conclusión simple y errada: no me quieren. No me quieren como yo estoy necesitando, podría haber sido una conclusion menos aniñada, ¿verdad?
Y así pasé gran parte de mi adolescencia y toda mi infancia repitiéndome para mí misma: Nadie me quiere.
Hoy tal vez esta afirmación nos inspire ternura y una sonrisa agridulce, pero entonces era toda una verdad. Eso creía. Y claro que sufría. Y muchos se burlaban de mis creencias. Pero era así de ingenua y de simple. El sentimiento de carencia era concreto y a su vez me permitía sentirme una heroína. ¿Por qué y de qué? Por que yo sabía. Yo sabía que si perseveraba en la búsqueda de lo que necesitaba, de lo que creía, de lo que me definia: lo iba a encontrar. Esa necesidad, esa carencia me definía. Yo sentía que era sólo eso, una falta.
Dolorosa confusión: buscar en el amor humano, el divino.
¿Por qué lo digo?
Cuántas personas quedaron atrás en la cuenta de las frustraciones.
Cuántas veces desvaloricé a personas y a situaciones por ignorar, por querer recibir donde no hay. Cuantos desencuentros.
Cuánta desmesura en las expectativas.
Yo era como un caballito al que se le negaba la libertad, pero que insistía en buscarla. Ese -creía yo- era mi heroísmo. En esos caminos de ensayos y error (y equivocarse una vez más), en esas trayectorias de tanta insistencia triste y excluida, encontré muchos y muchas terapeutas, y encontré dos terapeutas de cristales. Estela y Grace.
En esa época me creía muy racional, así que eso de los cristales me pareció rarísimo, extraño, desestabilizador. Y por lo mismo decidí aventurarme sin muchas preguntas previas a un taller o un encuentro, como creo que lo llamaron. Sólo fui con ropa cómoda y mucho tiempo disponible un sábado fresco a la mañana. No tenía ninguna expectativa.
Vengo de una tradición y formación racional, libresca si se quiere.
Sin embargo, por ahí encontré respuestas parciales. Quise estudiar filosofía anhelando comprender a la gente. Yo creía que me trataban mal. Y no entendía por qué. Terminé estudiando Letras.
Quise estudiar psicología por las mismas razones. Entonces me analicé muchísimos años. Soy de la generación de las personas sobreanalizadas. Agradezco y valoro todo el trabajo terapéutico de esos profesionales. Estoy convencida de que para mí fue imprescindible pasar por esas experiencias estructurantes y aprender de mí y de los otros.
Yo me creía una extraterrestre que la cigüeña había dejado caer en la chimenea equivocada. ¡Hasta hace poco!
Me pregunto cuántos hombres tendrán la misma búsqueda que yo he tenido. Cuántos sentirán en algún recoveco de la mente y del corazón que les hace falta algo más que su rutina. Que necesitan saberse amados sin vergüenzas ni condiciones. Y no estoy hablando de pasiones tropicales.
Y creer. Confiar abiertamente.
Me pregunto cuántas mujeres creyeron y sintieron: supieron, pero las obligaciones de la casa, el trabajo, el gimnasio, los chicos, los padres que ya están grandes, y tantas otras más... las hacen desconocerse. Y un buen dia, se encuentran pensando... “pero si esto lo sabía, ¿por qué no me hice caso?”
Cuántos seres triunfalistas se llenan de drogas para trabajar más para tener más dinero para poder gastar más para aparentar más elevado status socioeconómico para poder ganar más dinero, en una espiral insatisfactoria sin fin. Para no ser ni saber quiénes son. Me da una pena infinita esa porción de seres que quieren ser otros distintos, que quieren parecerse a alguien lejano de un mundo de primera en el consumismo. Qué dependencia. Qué avidez sin satisfacción.
¿Dónde está la llegada? ¿Dónde está la placidez de la belleza de lo alcanzado?
¿Dónde quedará cada uno de ellos auténticamente?
En el taller hubo danzas con música andina, mucho pisar fuerte y girar. Después del baile nos pidieron que nos sentáramos en el piso y que, con los ojos cerrados, recibiéramos un cristal en la mano izquierda.
Nunca voy a poder olvidar la inmensa alegría que sentí. Me sentía un gato revolcándose en el pasto húmedo. O un bebé completamente protegido sintiéndose querido inmensamente. Todavía recuerdo una alegría expansiva, mía y, sin embargo, infinita.
¿Qué más sentí? Reconciliación. Había llegado a un lugar. A mi lugar.
Ahí estaba y ahí está el amor que tanto buscaba.
Una sensación de que algo más grande que mi cuerpo me cubría con una tibieza fresca y rosada, como si me hubiesen echado encima un manto en forma de pirámide desde algún lugar por sobre mi cabeza y que ese manto cayera cubriéndome suavemente.
La certeza de que sí existe lo que necesito, me dio tanta paz. Y satisfacción.
Es verdad: puedo confiar en mis percepciones. Puedo seguirlas.
Seamos sinceros: cuántas veces nos dijeron y/o nos dijimos a nosotros mismos: “¡Estás loc@! ¿Qué estás pensando? Déjate de tonterías y ponte a trabajar”.
Ahora mismo mientras leen esto tal vez lo estén pensando.
Es toda una revolución en el corazón, en la mente y en el propio valor, poder confiar y creer en lo que sentimos. Y más aún, creer que podemos seguir el rumbo de nuestros sentimientos e intuiciones. No seguir las expectativas de otros. Hacer de nuestra vida, nuestra propia aventura constructiva. Sí, lo es. Y me ha llevado a encontrarme con un Universo sensible, maravilloso y, por sobre todo, generoso.
Inacabable. Bello.
Este amor no necesita dádivas ni paciencia, tolerancia ni autorizaciones. Éste es, obviamente, el Amor Universal Incondicional que los cristales de cuarzo rosa hacen aterrizar.
Con la misma enorme generosidad de aquellas maestras de cristales, quisiera que todos los que leen esta pequeñísima historia se vean engrandecidos en esta certeza.
Aquellos que se sintieron alguna vez desesperanzados o excluidos porque sus necesidades afectivas no estaban satisfechas con una pareja, la casa, el perro, el trabajito y la visita al estadio los domingos.
Aquellos que dudaron de sus percepciones y tuvieron miedo de sí mismos, por eso mismo.
Aquellos que no entienden o no entendían por qué su vida era o es de alguna manera que no los hace felices.

MEDITACIÓN Y ELIXIR
Por favor, busquen un cristal de cuarzo rosa. O muchos. Y mediten con ellos.
¿Qué es meditar? ¡Hay tantas respuestas!
Comparto una simple: tener el cristal de cuarzo rosa en su mano izquierda y descansar con él, con suavidad y mucho tiempo disponible. Entregarse a lo que sientan. Dormir con el cristalito junto o debajo de la almohada, llevarlo en la cartera o en la bolsa, ponerlo al sol, tomarlo como un amigo que nos acompaña a todas partes. Ser y estar con él. Ya verán cómo se va abriendo la sensación de calorcito, de paz, de tranquilidad. De incontable Amor.
Agüita de Amor: si ponemos un cristal de cuarzo rosa en una botella de vidrio bien limpia con agua de manantial preferentemente, y la dejamos al sol entre 6 y 12 horas, estaremos haciendo nuestro elixir de cuarzo rosa. Tomen ese litro cada día. Si piensan guardar el preparado, les aconsejo agregarle un tercio de brandy, como se acostumbra con los sistemas florales. A veces le agrego brandy sólo para darle un toque de sabor... Tomen su agüita de cuarzo rosa. Ya sabemos que los humanos somos más de 70 por ciento de agua: así le estaremos diciendo a nuestro 70 por ciento que empate con la vibración del Amor incondicional del cuarzo rosa.
Es nuevamente una cuestión de percepción y perseverancia. Los aliento a practicarla: es fácil, económica y sumamente reconfortante.
Después de muchos años de este dulce encuentro trabajo con los cristales de cuarzo rosa. Es mi cristal maestro.
En las sesiones de sanación rodeo generosamente al paciente con piezas de cristales de cuarzo rosa para establecer un espacio amoroso de contención. Dentro del Amor incondicional sólo hay aceptación. No hay juicio, no hay opinión. Sólo fluye el amor que todos necesitamos y ahora sí sabemos que hay para todos a todo dar.
En primer lugar, entonces, armamos un entramado de contención amoroso para dar lugar –con la presencia de otros cristales activados en la sanación– a movimientos energéticos suaves y profundos según las necesidades de cada persona.
Algunos de ustedes ya deben de conocer a una de las grandes personalidades en cristaloterapia, Katrina Raphaell. A continuación tomo una cita de su libro La Iluminación por los cristales, vol. I: '' ... la energía del cuarzo rosa es esencial para la realización personal y para la paz interior ... cicatriza las heridas del corazón. Es muy beneficioso para las personas que lamentablemente no han experimentado alegría de vivir por falta de amor... No estando a gusto consigo mismo es difícil atraer circunstancias positivas. El cuarzo rosa borra las huellas del desamor. Y comunica también que todas las experiencias negativas de la infancia son lecciones para aprender a amar y sembrar amor en uno mismo”.
En mi experiencia, en la bibliografía sobre cristaloterapia hay mucha información y experiencias valiosísimas de maestras y expertos y junto con ellas también es esencial valorar muy especialmente la entrega de ambos, paciente y terapeuta, a sus intuiciones.
Éste es un camino sensible, donde lo que sientes es verdadero porque lo estás sintiendo. Nada más verdadero que tus sentimientos, sensaciones y necesidades. Es un camino de redescubrimiento de uno mismo en un territorio benévolo tal vez poco transitado: el camino del Amor.
Para las personas que deseen una guía bibliográfica, existe un texto que es una verdadera maravilla, de Alejandra Salatino, una autora discípula de Katrina Raphaell, La sabiduría de los cristales (Editorial Kier).
Insisto: éste es un camino sensible, donde lo que sientes es verdadero porque lo estás sintiendo. Nada más respetable que tus sentimientos, sensaciones y necesidades. Es un camino de redescubrimiento de uno mismo en un territorio benévolo cada vez más transitado: el camino del Amor.

 

El Buscador le recomienda leer también:
El libro del cristal, de DaEl Walker
y Curación por medio de gemas, de B. Battacharya.

 

LO MEJOR DEL BUSCADOR Y SUS CAMINOS

2010
2009
2008
2007
2006
Enero Enero Enero Enero Enero
Febrero Ferero Febrero Febrero Febrero
Marzo Marzo Marzo Marzo Marzo
Abril Abril Abril Abril Abril
Mayo Mayo Mayo Mayo Mayo
Junio Junio Junio Junio Junio
Julio Julio Julio Julio Julio
Agosto Agosto Agosto Agosto Agosto
Sept. Sept. Sept. Sept. Sept.
Octubre Octubre Octubre Octubre Octubre
Noviembre Noviembre Noviembre Noviembre Noviembre
Diciembre Diciembre Diciembre Diciembre Diciembre

 



©Yug S.A. C.V. Puebla 326-1, Col. Roma, México D. F., CP 06700 Tel. 5553 5531, email: franquicias@yug.com.mx
Servicio al Cliente
Los precios que muestra nuestra página están en pesos mexicanos. Todos los precios y existencias están sujetos a cambio sin previo aviso.