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EL BUSCADOR

 

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MARZO 2008

 

 

Claves de color para la salud

Roland Hunt

Las leyes y principios fundamentales que gobiernan la energía cósmica que nosotros conocemos como color han estado siempre presentes en las sabias enseñanzas de los maestros de todas las edades, aunque oscurecidas en muchas de las mentes hasta que el sol de nuestra conciencia fue lo suficientemente fuerte para disipar las nubes de la confusión. Hoy en día, la investigación e invención filosófica y psicológica, biológica y bioquímica, física y metafísica, son todas facetas descubiertas de la joya que es la sabiduría del color, hace tiempo oculta por sus brillantes complementos y que ahora emerge como la nueva ciencia del color.
La cromoterapia es una ciencia divina. No es un culto o una moda recientemente inventada o descubierta. Fue empleada en la era de oro de Grecia y en los saludables templos de luz y color de Heliópolis en el antiguo Egipto y asimismo fue venerada en las antiguas civilizaciones de la India y China. A lo largo de las edades siempre ha sido empleada la sabiduría del color para establecer equilibrio y armonía, para calmar y sostener, para sanar y restaurar y para crear otra vez. Todas ellas fueron expresiones para presentar el único y divino principio creador de ondas de luz. El color es, por lo tanto, una fuerza divina, nada menos.
Considerarlo siquiera por un momento algo menos de lo que es sería como la mujer que recuerda sólo que la electricidad es algo que calienta su plancha. De acuerdo con la forma en que la conocemos, es una energía cósmica que el hombre ha aprendido a domeñar para que dé luz, calor y frío y facilite el transporte y otros servicios. De igual modo que la electricidad, el color ofrece servicios y comodidades al hombre; de hecho las ondas de la electricidad y de la luz (color) tienen un origen común en el poder del Sol, el gran dador de bienestar y energía. En la salud por el color la luz solar blanca es usada en todo su espectro de propagación de onda de color para echar a andar eficientemente los órganos motores de la máquina humana, no sólo para restaurar el cuerpo físico sino para templar y refrescar la mente y nutrir al espíritu.
Este maravilloso Sol es un foco central del poder de Dios en nuestro sistema zodiacal y en nuestros sistemas humanos. Sus ondas de energía crean, sostienen y renuevan la vida en todos los reinos sobre nuestro planeta y sobre todos los otros planetas en el Zodiaco, los cuales a su vez reflejan sus rayos vibratorios sobre los demás. Los mismos principios que sostienen la vida en el sistema cósmico sostienen al hombre en su inferior sistema microcósmico, en el trabajo de los mayores órganos glandulares o centros de su cuerpo. Todos dependemos de la luz más de lo que creemos, pues, conforme vemos hacia arriba, aun nuestros alimentos son ondas de luz densificadas químicamente.
De todos los reinos de la vida, el humano posee la facultad de razonar y el poder de emplear la fuerza de voluntad. El hombre ha empleado su poder creador para descubrir el modo de utilizar los diversos grupos de energía cósmica. Por otro lado, esa misma libre voluntad ha ignorado con frecuencia el valor de la luz, y así se ha encerrado a sí mismo y a sus hermanos en casas diminutas, mal alumbradas, y en ciudades congestionadas. Peor aún, a menudo ha tapado con las negras cortinas de la ignorancia y el prejuicio su comprensión mental, emocional y espiritual. Por esta negación de la luz muchas personas sufren una gran variedad de dolencias físicas y nerviosas, muchas originadas por la perversión o desviación mental o emocional. Tal gente está enferma con todas las formas de inhibiciones.
En términos generales hay dos tipos de enfermedades: 1. las infecciosas o inducidas por un ambiente contaminado mediante fallas en el trabajo, condiciones de vida o clima, o, en otras palabras, las que tienen un origen físico, y 2. las que se originan en la conciencia del individuo, en la conducta emocional, la actitud mental y la perspectiva espiritual, o de origen metafísico.
El color tiene la hermosa y provechosa misión de aliviar ambas clases de enfermedades, no con el sustituto de los medicamentos sino con el poder original de la luz, que trabaja en todos los niveles de nuestro ser. Verdaderamente es debido en gran parte a nuestra inhabilidad general para iluminar en lo mental, emocional y espiritual nuestras vidas que hemos perdido nuestro tono y nos enfermamos físicamente.
Debemos decir que tal gente tiene una mancha nebulosa en su conciencia que oscurece su sol interior, la luz de sus almas. Estas manchas nebulosas velan la luz espiritual, y donde permanece un hábito, un rasgo, un vicio o prejuicio continuo, la larga falta de nutrición lumínica trae una inanición de ese tipo en ciertas partes del cuerpo físico y estorba la circulación de las fuerzas de la vida a través de esas partes, dando por resultado un órgano enfermo o tal vez un mal creciente.
Estas manchas negativas en la salud del sistema son visibles en el aura o atmósfera magnética del paciente como manchas oscuras, donde la luz del alma o sol no ha podido penetrar a través del físico para mantenerlo, resultando una disminución en la vibración, un decaimiento o enfermedad. Ahora bien, nuestro comportamiento mental y emocional es condicionado por los siete centros o glándulas mayores del cuerpo humano, y una tensión mental o emocional continua elimina la luz sustancial del alma y daña uno o más de esos siete centros.
Cada uno de esos siete centros mayores tiene su frecuencia de vibración particular y absorbe de los alimentos que comemos, los pensamientos que ideamos, las emociones que guardamos, ciertas cualidades o vibraciones cuya velocidad de frecuencia corresponde con cada uno de los siete colores del espectro solar. En otras palabras, la luz blanca (luz crística) derramada en la conciencia del alma se difunde en siete colores componentes, siendo cada uno enviado a alimentar el centro con el que tiene afinidad. De acuerdo con nuestro grado de evolución utilizamos nuestro rayo de energía para construir talentos o vicios; los primeros le dan fuerza a la conciencia, los segundos la disipan y la enferman. Son sólo nuestros hábitos erróneos o inadecuados, razonamientos falsos o emociones violentas los que impiden o envenenan esta circulación y apartan el difuso rayo impregnado de luz blanca de su objetivo obligado, de su duración prevista.
La primordial necesidad es, por tanto, disolver esos obstáculos o limitaciones impuestos por nosotros mismos, elevando nuestra reserva divina hasta el nivel en que debe ser construida. El color, objetivamente a la mano en nuestra vida diaria, está así subjetivamente cerca de nuestra comprensión, la fuerza cósmica más potente de todas, que debemos aplicar de buena gana y con inteligencia para aclarar esas condiciones y darnos alivio.

TRATAMIENTO DE LA CONCIENCIA
Respiración de color
En todo método de tratamiento el paciente debe cooperar recibiendo el tratamiento dondequiera que sea posible. Esto es muy importante si se desea obtener resultados permanentes. Tal receptividad se incrementa si el paciente antes y durante el tratamiento y en cualquier otro tiempo (como al levantarse y acostarse) practica la respiración de color, entendiendo que el color es vertido sobre él desde la luiz solar, la tierra, o desde la lámpara de tratamiento de radiación benéfica y que espera sólo su despertar activo para volverse constante y permanentemente provechoso.
Por lo tanto, debe practicar la inhalación y visualización de esos rayos, respirándoloes dentro del cuerpo y la mente tan necesaria y expresamente como el aire que ya de modo inconciente ha penetrado a los pulmones. Añadir un sencillo mantra o afirmación que se está usando es encontrar una gran ayuda al respecto.
Se ha descubierto ques esta respiración de color es muy regocijante y sublime porque afecta y expande la conciencia hasta el punto de dejar de lado el cansancio y los problemas y dolores terrenales. El alivio es tan efectivo como el respirar con profundidad después de la trivial respiración habitual, sólo que un poco más. El sujeto siente el calor de la vida, paz en la mente y subsecuentemente en el cuerpo.

Universalizando la respiración
La cosa más natural y simple en el mundo es aspirar a las cosas que queremos de la vida del sistema macrocósmico, para la vida microcósmica de nuestro sistema corporal. La gran atmósfera macrocósmica no es sino una extensión y expansión de nuestra atmósfera microcósmica: la fuerza de la vida de nuestro Padre-Madre-Dios.
Para comprender la profundidad y plenitud de la vida divina en nuestro ser debemos expulsar deliberadamente la muerte, las cosas gastadas que hemos adquirido mediante nuestra trivial forma de respirar, pensar y vivir, y respirar con profundidad todo el vital y pulsante éter que está esperando flotar benéficamente en nuestro ser, a través de nuestra respiración de vida con el divino éter que es salud total, porque el éter es la atmósfera del espíritu.
He aquí una forma simple de empezar a respirar vitalmente. Siéntese derecho en una silla con la espalda erecta, frente a su ventana, ligera pero cómodamente vestido, con preferencia de cara al Este. Después exhale todo el aire de los pulmones y el estómago mientras se inclina hacia adelante, relajando el cuerpo con los brazos colgando. Después inhale con lentitud enderezando la columna, concentrando la atención entre las cejas. Inhale totalmente, sostenga la respiración contando de 1 a 12 a su propia velocidad; dese cuenta de que la respiración renueva y recarga cada célula del cuerpo con nueva vida, impartiendo a la mente libertad de toda limitación, mientras se nutren sus vehículos físico, mental y espiritual. Repita el ejercicio dos veces.
Con esta respiración podemos visualizar verdaderamente nuestros siete niveles de vida. Estas respiraciones completas elevan nuestras vibraciones corporales hasta que somos capaces de unirnos subjetivamente con todo el universo. Después deseche de la conciencia todo vestigio de las viejas condiciones para disolver todo pensamiento de limitación y empiece serena y rítmicamente a respirar con profundidad en una afirmación universal, visualizando el radiante color durazno del amor universal.
Cuando esté siendo tratado con cualquiera de los tres primeros rayos magnéticos, rojo, naranja y amarillo, imagínese respirando del tibio aliento cósmico de la Tierra a través de las plantas de sus pies hasta el plexo solar. Cuando respire los otros tres rayos eléctricos, el azul, el índigo y el violeta, aspire el refrescante color de los cielos; y el verde, en el fulcro entre el cielo y la tierra, aspirando horizontalmente del pasto verde al Sol, después de la lluvia.
En las distintas lecciones de este libro se delinea el tratamiento general de color para el uso de todos los rayos, pero debe recordarse que el tratamiento se vuelve individual y único una vez que conocemos nuestro propio rayo de vibración, con lo cual descubrimos 1. nuestro color de inspiración, 2. nuestro color de actividad y 3. nuestro color de reposo. Cuando poseamos esta información vital debemos aprender a respirar profundamente de nuestro color de inspiración al amanecer, al desarrollar ideas, cuando hacemos planes, escribimos o trabajamos en los campos del arte. Debemos inhalar nuestro color de actividad antes y al practicar las tareas físicas diariamente e inhalar nuestro color de reposo al final del día.
El maravilloso trabajo que puede realizarse mediante el color en los niveles mentales es apenas conocido. Cuando entendemos que todo pensamiento se refleja en el aura como un destello mezclado de brillante color, apreciamos que el color es el verdadero medio de toda nuestra expresión de pensamiento. La simbología del color nos enseña la característica, cualidad o virtud inherente a cada tono cromático, y si poseemos esa cualidad o virtud en nuestra conciencia, debemos esmerarnos por introducir ese color particular en nuestras vidas, en nuestro ambiente, porque ésa es la atmósfera que respiramos mentalmente y así formamos nuestra constitución.
Lo maravilloso del color es que no sólo es efectivo en los planos físicos inferiores o en los planos mental o emocional o en los niveles espirituales como las curaciones por medio de la fe, sino que trabaja en todos los planos. La razón de esta completa efectividad es el hecho de que el color es un poder divino que trabaja a través y en nosotros, en cada glándula y célula del cuerpo y en todos lados alrededor.

 

Afirmaciones
(fragmentos)
(en recuadro) todos juntos o por separado

Afirmación curativa para la respiración de color rojo
Oh rayos rubíes, fluyan a través de mí, fluyan a través de mí
y energicen mi corriente sanguínea, mi corriente sanguínea.

Afirmación curativa para la respiración de color naranja
Oh anaranjado liberador, oh rayos boyantes,
floten en mí, floten en mí,
salven, restauren
la voluntad consciente, la energía consciente
por sobre todos los límites de la mente corporal.

Afirmación curativa para la respiración de color amarillo
Oh destellos amarillos del oro, enriquezcan mi inteligencia.
Oh tú, vigorizante radiación solar,
antigua sabiduría, revélate en la juventud.

Afirmación curativa para la respiración de color verde
Oh rayo de esmeraldina simpatía,
sostén, cimenta mi voluble corazón,
que sus cuerdas armonizadas en sinfonía
me enseñen a actuar en equilibrio.

Afirmación curativa para la respiración de color azul
Oh rayo tranquilo del zafiro azul,
calma tú mi mente en un nuevo solaz, en nuevo solaz.
Calma todas las fiebres en nueva tranquilidad, como el refrescante rocío.

Afirmación curativa para la respiración de color índigo
Oh profundos rayos de índigo azul,
bañen mis ojos con tierno matiz,
denme vista para ver con frescura,
denme luz para ver lo real.

Afirmación curativa para la respiración de color blanco
Oh rayo poderoso, poder omnisciente,
tu arcoiris contiene los perfumes del hombre y la flor,
la música cósmica se combina en ti
en una sinfonía fragante y radiante.

Afirmación curativa para la respiración de color violeta
Oh poderoso rayo cenit violeta,
purifica mi oscura sangre con lluvia púrpura,
serena tú mis nervios disminuyendo pasiones,
saca a la luz la verdadera flor de inspiración.

 

Recomendamos:
Interpretar los colores. Libera tu potencial físico, espiritual y emocional., Dorothye Parker, Editorial Lisma.
Guía rápida de cromoterapia, Editorial Yug.
Psicología del color, Reginalds Roberts, Editorial Yug.

 



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