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EL BUSCADOR

 

En el Buscador y sus caminos encontrarás artículos de fondo, sobre esoterismo, mitología hindú, lo último en noticias de salud con métodos naturales y muchas cosas más.

MARZO 2007

 

 

Pentagrama

Rosas, cruces y estrellas

Enrique Rojas

En un artículo anterior hablamos acerca del simbolismo de la estrella llameante en la masonería. En esta ocasión nos ocuparemos de su uso en organizaciones ocultistas (o más o menos esotéricas) derivadas de la masonería y que se dicen herederas de los rosacruces. En primer lugar debemos distinguir a los rosacruces de los grupos rosacrucianos. En el esoterismo cristiano medieval el iniciado era representado simbólicamente por una rosa y una cruz. A principios del siglo XVII aparecieron en Europa tres escritos (Fama Fraternitates, Confessio y Las bodas químicas) que hablaban de un grupo de hermetistas cristianos cuyos miembros eran llamados rosacruces. No se sabe si los rosacruces formaban una organización como la masonería o si simplemente era la descripción idealizada de un grupo de pensadores con ideas afines. Quienes son de esta opinión dicen que a este misterioso grupo pertenecían el alquimista alemán Michael Maier, el teólogo y cabalista inglés Robert Fludd, el filósofo inglés Francis Bacon y el teólogo alemán Valentín Andreae, quien probablemente redactó los escritos mencionados. En Fama Fraternitates se dice que un joven monje de nombre Christian Rosenkreutz, entró en contacto con maestros orientales en Arabia y Fez, y de vuelta en Europa formó a ocho discípulos. Este pequeño grupo tenía por objetivo curar gratuitamente a los enfermos, transmitir el conocimiento esotérico por escrito y mantenerse en secreto. Una madrugada de agosto de 1623 aparecieron pegados unos carteles sobre las paredes de París en los que se decía que los rosacruces se retiraban a Oriente, de donde procedía su saber, y que 120 años después se sabría nuevamente de ellos. Ninguna noticia digna de crédito se tuvo de los rosacruces desde entonces. Lo cierto es que los escritos mencionados inspiraron la creación de diversos grupos que se consideraban a sí mismos herederos de los rosacruces y que son llamados rosacrucianos. Su número es grande, pero los más importantes fueron la Hermandad de la Rosacruz de Oro, la Societas Rosicruciana in Anglia, la Golden Dawn, la Orden Cabalista de la Rosacruz, la Fraternidad Rosacruz y la Antigua y Mística Orden Rosacruz.1

A pesar de que así lo afirman, ninguna de estas organizaciones tiene una auténtica filiación con respecto a los verdaderos rosacruces y las primeras ni siquiera tenían conocimiento del nacimiento de la leyenda rosacruz en el siglo XVII. De hecho no existía ningún estudio serio sobre los rosacruces antes de 1920. Y dado que la única fuente de inspiración para crear sus rituales solamente podía ser masónica (la otra posibilidad es la iglesia católica, pero sus rituales pertenecen al terreno litúrgico), la mayoría de ellas interpretaron libremente algunos rituales de la masonería y les dieron cierto sabor exótico supuestamente rosacruz. Es el caso de la Hermandad de la Rosacruz de Oro (también conocida como Orden de la Cruz Dorada y Rosada), una organización paramasónica alemana de gran influencia en la segunda mitad del siglo XVIII que estaba interesada en la alquimia y en la que destacaron las obras de Sincerus Renatus (Samuel Richter) y Hermann Fictuld. Su influencia llegó hasta Rusia gracias a J.G. Schwartz, con tal éxito que el zar Alejandro I abrigaría sus ideas. No sería el único monarca europeo entusiasmado con esta Hermandad, también debemos contar al rey Federico Guillermo II de Prusia y al príncipe Carlos de Hesse-Cassel.

La Societas Rosicruciana in Anglia fue fundada en Londres en 1866 por masones interesados en la cábala, el espiritismo y la astrología. Era casi puramente teórica, pretendía descender de los rosacruces y adoptó los grados de la Hermandad de la Rosacruz de Oro. A ella pertenecieron personajes tan interesantes como Kenneth Mckenzie, el redactor de la Real enciclopedia masónica, vasta obra en diez volúmenes, Edward Bulwer-Lytton, autor de la emblemática novela iniciática Zanoni, William Wynn Westcott (Sefer Yetzirah, La tabla de Isis y Oráculos caldeos, Yug), S. L. MacGregor Mathers (La clave mayor del rey Salomón y El tarot, Yug; La qabalah desvelada) y William Robert Woodman, quien llegó a ser jefe de la Societas. Estos tres últimos fundarían la Golden Dawn o Aurora Dorada, la más famosa organización mágica del cambio de siglo, la cual igualmente presumiría un origen rosacruz.

La Golden Dawn (GD) nació en 1888, también en Londres. Supuestamente se originó a partir de un manuscrito alemán en clave que llegó casualmente a manos de Westcott y a partir de él Mathers creó los rituales de la orden. A esta organización pertenecieron importantes personajes de la vida cultural de Inglaterra como William Crookes, destacado químico y físico de la Real Sociedad, y los escritores William Butler Yeats (Mitológicas, Ideas sobre el bien y el mal), quien ganaría el premio Nobel de literatura en 1923, Arthur Machen (El gran dios Pan) y Algernon Blackwood (XXX).2 También perteneció el erudito Arthur Edward Waite (por cierto que en español se puede consultar de él Historia de los rosacruces),3 a quien citamos en el artículo anterior a propósito del simbolismo de la estrella llameante, pero se separaría de la orden en 1898. Seis años antes Mathers había creado dentro de la GD la orden Rosae Rubeae et Aureae Crucis (RRAC), de carácter eminentemente práctico y que debía contener los grados superiores de la Golden Dawn, pero que en realidad solamente puso en marcha uno de ellos.4 Para diseñar la cámara secreta donde se llevaban a cabo las iniciaciones de la RRAC, Mathers se inspiró en la tumba heptagonal de Christian Rosenkreutz descrita en Fama Fraternitates, el primer escrito rosacruz. El genio de Mathers para elaborar rituales es innegable, como podemos ver en el Ritual Menor de Pentagrama que incluimos anexo, pero las doctrinas tanto de la GD como de la RRAC son una mezcla de hermetismo y cábala cristianos, con ideas modernas como evolucionismo, individualismo y cientificismo. No por nada Westcott y Mathers habían pertenecido a la Sociedad Teosófica y a la Sección Esotérica de dicha organización, esta última fundada en Londres el mismo año de creación de la GD por H. P. Blavatsky, como una manera de neutralizar el éxito de la GD y no perder discípulos. Pero, a diferencia de los afanes hinduistas de Blavatsky, las doctrinas y rituales de la GD estaban aderezados con un elemento egipciante. Por cierto que la influencia egipcia en el ocultismo occidental apenas se remonta más allá de 1798, año en que Napoleón llevó a cabo su campaña en Egipto. Prueba de ello son tres rituales masónicos creados por aquél entonces, el Egipcio fundado por Cagliostro (un poco antes de dicha campaña, en 1790), el de Menfis (1813) y el de Mizraím (1838), así como las especulaciones de Fabre d’Olivet y de Court de Gébelin, el primer autor que habló de un origen egipcio del tarot.5

La GD original no sobreviviría al cambio de siglo y a las peleas entre Mathers y Westcott. El primero acusaría al segundo de haber “fabricado” el manuscrito en clave y a la señorita Sprengel, el supuesto contacto alemán entre la GD y los Superiores Desconocidos, en otras palabras, los verdaderos rosacruces. La GD no desapareció, simplemente Westcott saldría de escena y Mathers se haría del control absoluto (para conocer la historia completa de la GD no deje de leer de E. Howe, Los magos de la Golden Dawn). A principios de la década de 1980 la orden resurgiría gracias a Israel Regardie (La Aurora Dorada, cuatro tomos), quien fuera secretario de Aleister Crowley (Goecia. La clave menor del rey Salomón, Yug; El libro de Toth), este último la personalidad mágica más interesante del siglo XX y que al pelear en 1900 con Yeats, imperator del templo principal de la GD, por el control de la orden, provocaría el primer cisma dentro de ella dando como resultado la atomización del grupo original en nuevas organizaciones como son la Astrum Argentinum (1905) del propio Crowley,6 la Stella Matutina de Dion Fortune y los Constructores del Adytum (BOTA), creada por Paul Foster Case en Estados Unidos en 1922. En la actualidad existen dos órdenes diferentes de la GD, cada una de las cuales se dice la única y auténtica depositaria de las enseñanzas del grupo original. Todas estas organizaciones presumen de una filiación rosacruz que ni poseen ni pueden probar y, al igual que la GD original, sus doctrinas son una mezcla de hermetismo y cábala cristianos con ideas modernas, aunque todas utilizan los rituales diseñados por Mathers como el Ritual Menor del Pentagrama o rituales derivados de ellos.

Pasemos ahora del ambiente anglosajón al francés. La Orden Cabalista de la Rosacruz fue fundada en París (1889) por Stanislas de Guaita (El problema del mal) y a ella pertenecerían Gérard Encausse o Papus (Tratado elemental de magia práctica), Yvon Leloup o Paul Sédir (El faquirismo y las yogas) y el pintor Joséphin Péladan. Inspirado en los rosacruces, este grupo no sobrevivió al cambio de siglo debido a la muerte prematura de Guaita en 1897 y a las peleas entre sus integrantes. Péladan se <separa y funda en la misma ciudad en 1890 la Orden de la Rosacruz, del Temple y del Grial, al tiempo que se nombra a sí mismo sâr.7 Esta orden tenía un proyecto por demás interesante pues buscaba restaurar las raíces esotéricas del catolicismo, pero no pasaría más allá de 1902.

En último lugar dejamos otras agrupaciones rosacrucianas de carácter más popular, ambas con sus cuarteles generales en los Estados Unidos. La AMORC o Antigua y Mística Orden Rosacruz creada por el estadunidense H. S. Lewis en San José, California en 1909 y cuyas enseñanzas se enviaban en la era preinternet vía correo convencional, parte de una idea equívoca que ya se perfilaba en Crowley: el candidato debe autoiniciarse. Equívoca porque la iniciación supone la transmisión de una influencia espiritual y la inserción dentro de una cadena discipular, lo cual exige un maestro o iniciador y un discípulo o iniciado. La AMORC proclama que nació no en la Alemania del siglo XVII sino en el antiguo Egipto y que la cruz ansada es la reunión de la rosa y de la cruz. Sus doctrinas evidencian una influencia de la masonería, el teosofismo, el martinismo y Péladan. La Fraternidad Rosacruz fue fundada también en 1909 en Seattle por el danés Max Heindel (Concepto rosacruz del cosmos y Cristianismo rosacruz), quien había sido teósofo y masón. Su ritual básico es muy parecido a la liturgia dominical protestante (que a su vez es una simplificación de la liturgia católica) y su punto más álgido es el momento en el que alguno de los miembros más venerables de la orden abre unas cortinillas de terciopelo rojo y deja ver una estrella llameante que rodea una cruz con un collar de siete rosas.


1 No contamos entre estos grupos a la propia masonería, cuya rama más difundida, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, creado entre mediados y finales del siglo XVIII, incorporó el simbolismo rosacruz en su grado 18.

2 A diferencia de Yeats, Machen y Blakwood no fueron miembros destacados de la GD.

3 Este libro, publicado en 1920, fue el primer estudio serio sobre los rosacruces que apareció en inglés.

4 Los grados de la GD habían sido copiados de los nueve grados pertenecientes a la Societas Rosicruciana que, como dijimos, los había tomado a su vez de la Hermandad de la Rosacruz de Oro. Los creadores de la GD únicamente agregaron un grado introductorio llamado neófito. Estos diez grados –equivalentes a las séfiras de la Cábala– estaban divididos en tres niveles: los cuatro primeros formaban el primer nivel y pertenecían propiamente a la GD, los tres siguientes formaban el segundo nivel y pertenecían a la RRAC y los dos últimos formaban el tercer nivel, que nunca entró en operación.

5 El tarot formaría parte fundamental de los estudios de la GD. En un artículo posterior hablaremos de cómo alrededor del tarot se unen muchas de las piezas del complejo rompecabezas del ocultismo de los siglos XVIII al XX.

6 No contamos aquí movimientos ocultistas marginales derivados de Crowley que no tienen que ver con el rosacrucianismo, como la Iglesia de Satán, fundada en Los Ángeles por Sandor LaVey en 1970.

7 Una curiosa constante entre los ocultistas de todo tipo es concederse a sí mismos títulos nobiliarios rimbombantes. Podríamos citar muchos ejemplos, pasados y presentes, pero entre los personajes que hemos mencionado hasta el momento se encuentran Cagliostro, Mathers, Crowley y Péladan.

8 Influiría sin embargo en la pintura y la música de su tiempo, pues Erik Satie (La puerta heroica del cielo, La misa de los pobres) perteneció al grupo de Péladan.




Ritual Menor del Pentagrama

Este ritual fue diseñado por Mathers para uso de los miembros de la GD en sus primeros grados. Lo hemos tomado de la obra de Israel Regardie que contiene todos los rituales y enseñanzas de la orden, pero adaptamos la pronunciación de las palabras hebreas al castellano para mayor comodidad de nuestros lectores, por lo que las letras deben pronunciarse tal como están escritas a excepción de la h que suena como j.


Tome una daga de acero con la mano derecha y mire hacia el Este.

Invocación de la Cruz Cabalística

Toque su frente y diga Ate (Tú eres)

Toque su pecho y diga Maljut (El Reino)

Toque su hombro derecho y diga Ve-Gueburá (y el Poder)

Toque su hombro izquierdo y diga Ve-Guedulá (y la Gloria)

Junte las manos al frente y diga Leo-Olam (por siempre)

Con la daga entre los dedos, apunte hacia arriba y diga Amen (así sea)


Ritual del Pentagrama



Haga en el aire hacia el Este el Pentagrama de invocación como se muestra y llevando la punta de la daga al centro del Pentagrama, vibre el nombre divino Iud-Hei-Vav-Hei, imaginando que su voz es proyectada adelante al Este del universo.

Sujetando la daga ante usted vaya al Sur, haga el Pentagrama e igualmente vibre el nombre divino Adonai.

Vaya al Oeste, haga el Pentagrama y vibre Eheie.

Vaya al Norte, haga el Pentagrama y vibre Agla.

Vuelva al Este y complete su círculo llevando la punta de la daga al centro del primer Pentagrama.

Colóquese con los brazos extendidos en forma de cruz y diga:

Delante de mí Rafael

Detrás de mí Gabriel

A mi mano derecha Mikael

A mi mano izquierda Auriel

Delante de mí llamea el Pentagrama

Detrás de mí brilla la Estrella de Seis Rayos

De nuevo haga la Cruz Cabalista, como se explica arriba, diciendo Ate, etcétera.

Para proscribir use el mismo ritual, pero invirtiendo la dirección del Pentagrama.


Usos del ritual

  1. A modo de oración, el ritual de invocación debe usarse por la mañana. El de proscripción por la tarde. Los nombres deben pronunciarse hacia adentro con la respiración, vibrándolos tanto como sea posible y sintiendo que todo el cuerpo late con el sonido y proyecta una onda de vibración dirigida a los confines del cuadrante.

  2. Como protección contra el magnetismo impuro. El ritual de proscripción puede ser usado para desembarazarse de pensamientos obsesivos o perturbadores. Dele una imagen mental a su obsesión e imagínela formulada delante de usted. Proyéctela fuera de su aura con el signo de salutación del neófito. Cuando esté como a tres pies de distancia, impida su vuelta con el signo de silencio. Ahora imagine la forma en el Este ante usted y haga el ritual de proscripción del Pentagrama para desintegrarla, viendo con el ojo de la mente cómo se disuelve al otro lado de su anillo de fuego.

  3. Puede ser usado como un ejercicio de concentración: sentado en meditación o tumbado, imagínese a sí mismo de pie, con túnica y sosteniendo una daga. Transmita su conciencia a dicha forma y vaya al Este. Hágase a usted mismo “sentirse” allí tocando la pared, abriendo los ojos, dando una patada al suelo, etcétera. Comience el ritual y vaya rodeando la habitación mentalmente vibrando las palabras e intentando sentirlas como si vinieran de la forma. Termine en el Este e intente ver los resultados en la luz astral, después vuelva sobre sus pasos y colóquese detrás de la cabeza de su propio cuerpo y déjese reabsorber por sí mismo.


Israel Regardie anota que “Cuando se trazan los pentagramas, debe ejercerse la imaginación para visualizarlos como estrellas llameantes todo alrededor de uno. La impresión debe ser como la de un anillo de fuego tachonado en cuatro lugares con estrellas de fuego”.


Regardie, I., La Aurora Dorada, t. I, Luis Cárcamo Editor, Madrid, 1986.

Monique


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