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ABRIL 2007

 

 

Dede Korkut

La sabiduría de Dede Korkut

Enrique Rojas

El libro de Dede Korkut es una colección de doce historias ubicadas en la época heroica de la tribu turca de los oghuz. En los siglos IX y X los oghuz emigraron hacia el oeste, desde las montañas Altai y el lago Baikal hasta la tierra entre los ríos Syr Dariá y Amu Dariá y el este del mar Caspio. En ese lugar fueron influidos por el islam, ya que el territorio pertenecía a los califas árabes de Bagdad. Fueron incorporados como guerreros por los selyúcidas y luego por los otomanos, al grado que a fines del siglo XIII el ejército otomano era predominantemente oghuz.

El término oghuz fue gradualmente sustituido por los propios turcos por la palabra turcomano desde mediados del siglo X, proceso completado en el XIII. La sociedad descrita en estas historias es nómada: los oghuz habitaban en tiendas en regiones de pastura durante el verano y emigraban a regiones más cálidas durante el invierno. Su organización era aristocrática, encabezada por Bayinder, el Gran Khan, por lo que los personajes principales de las historias son nobles y sus mujeres.

Aunque las historias tienen un colorido islámico, están llenas de referencias de costumbres preislámicas, algunas incluso chamánicas. Entre dichas costumbres destaca el consumo de vino y de kumis (leche de yegua fermentada).

Dede Korkut era el vidente, supremo sacerdote y bardo de los oghuz, quien según la leyenda inventó el kapuz o laúd. Dede (abuelo) es una palabra usada todavía en Turquía para referirse a un hombre santo. Aunque su vida es legendaria, no existe ninguna evidencia de que no fuera una persona real. Un historiador del siglo XIV dice que Dede Korkut vivió 295 años y que era consejero del Khan de los oghuz, el cual lo envió como embajador ante el Profeta, quien lo convirtió al islam.

En cuanto al anónimo compilador de las historias los expertos apuntan que era “un narrador destacado con un talento poético considerable”. Están escritas en prosa intercalada con pasajes rimados. Los académicos han encontrado influencias de la Odisea de Homero en las historias de Dede Korkut, por lo que suponen que algunos temas homéricos circularon oralmente en Asia Menor durante dos milenios y que fueron conocidos por el autor de las historias al este de dicha región.

Existen dos manuscritos, uno perteneciente a la Biblioteca Real de Dresde, dado a conocer a principios del siglo XIX y otro descubierto en la Biblioteca del Vaticano en 1950, pero éste último sólo contiene seis de las doce historias en un orden diferente. Ninguno de los dos manuscritos está fechado, pero ambos pertenecen al siglo XVII. Como es posible esperar de relatos transmitidos oralmente, las diferencias entre ambos textos son grandes. Para Geoffrey Lewis, su traductor al inglés, El libro de Dede Korkut data al menos de principios del siglo XV. Sin embargo, existe una versión escrita en árabe de una de las historias en un texto egipcio del siglo XIV.

La sabiduría de Dede Korkut” llamada así por Geoffrey Lewis, viene al principio de ambos manuscritos como una especie de prefacio, pero Lewis –experto traductor de árabe, persa y turco, y profesor de estas lenguas en Oxford– lo colocó al final. Geoffrey Lewis es autor, entre otros libros, de Turquía (1955) y Gramática turca (1967). Para esta versión hemos seguido su versión publicada como The Book of Dede Korkut (Harmondsworth, Penguin Classics, 1974).

Por cierto que durante el gobierno soviético, de acuerdo con su afán de negar las nacionalidades históricas y su fundamento legendario o folclórico, se publicaron muy pocos estudios sobre la epopeya de Dede Korkut y no apareció una edición completa de las doce historias, pero dado que de los turcomanos descienden naciones como Turquía, Azerbaiján y Turkmenistán y, en menor grado, Kazajstán y Kirguizistán, después de la desaparición de la URSS se renovó el interés por dicha epopeya entre las repúblicas independientes de origen islámico. En 1998, la república de Azerbaiján y la UNESCO nombraron y celebraron el año 2000 como el 1300° aniversario de la épica legendaria de El libro de Dede Korkut y el Banco Nacional de Azerbaiján emitió monedas conmemorativas de oro y plata con ese mismo propósito.




El Libro de Dede Korkut

Cerca del tiempo del Profeta, la Paz sea con Él, apareció en la tribu de Bayat un hombre llamado Dede Korkut. Él era el insuperable vidente de los oghuz. Todo lo que decía, sucedía. Acostumbraba llevar todo tipo de noticias de las cosas todavía no vistas. Dios el Altísimo solía inspirar su corazón. Dede Korkut dijo: “En los tiempos que vendrán la soberanía volverá a brillar sobre los kayi y ninguno deberá tomarla de sus manos hasta que el tiempo se detenga y el Día de la Resurrección alboree”. De quienes así hablaba era de la casa de Osmán [otomanos], la que aún continúa. Y decía muchas cosas parecidas. Dede Korkut acostumbraba resolver las dificultades de los oghuz. Ante cualquier cosa que se les presentara, nunca actuaban sin consultar a Dede Korkut. Aceptaban cualquier cosa que él ordenaba. Acataban sus palabras y eso les rendía frutos.

Dede Korkut se enfureció un día y declamó entre los nobles oghuz; les habló a manera de advertencia. Permítenos ver, oh Khan, lo que él dijo:

“A menos que uno invoque a Dios, ningún trabajo prospera; a menos que Dios lo conceda, ningún hombre se hace rico.

”Si no está escrito desde la eternidad, ningún desastre cae sobre la cabeza de un mortal; a menos que llegue el tiempo señalado, ningún hombre muere.

”El hombre que muere no regresa a la vida, el alma que sale no vuelve hasta el Día de la Resurrección.

”Cuando un hombre tiene una riqueza tan grande como la negra montaña, la apila y la reúne y busca más, pero no puede comer más que su porción.

”Aunque los ríos se enfurezcan y se desborden, el océano no será llenado.

”Dios no ama al engreído; la prosperidad no mora en aquel que se vanagloria.

”Aunque cuides al hijo de un extraño, nunca llegará a ser tu propio hijo. Cuando crezca te dejará y se irá, y nunca dirá ‘Tengo que verte’.

”El lago no puede ser una colina; el yerno no puede ser un hijo.

”Aunque coloques una brida sobre la cabeza de un asno negro, nunca será una mula; aunque vistas una esclava con ropajes lujosos, nunca será una dama.

”Aunque la nieve caiga en grandes copos, no durará hasta el verano; el espeso pasto verde no durará hasta el otoño.

”El algodón gastado no se vuelve ropaje; el viejo enemigo no se vuelve amigo.

”Si no montas el caballo, el viaje no será hecho; si no blandes la espada de negro acero, el enemigo no retrocederá; si un hombre no gasta su riqueza, su fama no adelantará.

”Una hija no seguirá el consejo sin el ejemplo de su madre; un hijo no será hospitalario sin el ejemplo de su padre.

”Un hijo es todo lo que necesita un padre; él es uno de sus dos ojos.

”Si un hombre tiene un hijo afortunado, éste es una flecha en su aljaba; si tiene un hijo desafortunado, éste es un carbón encendido en el corazón.

”¿Qué debe hacer un hijo si su padre muere y no deja riqueza? Pero, ¿qué le beneficia a la riqueza paterna si no hay suerte en la cabeza del hijo? Dios te guarde, oh Khan, de la mirada de quienes tienen mala fortuna.

”Cuando va sobre terreno accidentado el cobarde no puede montar el caballo kazilik; si él lo monta es mejor que no lo haga.

”Mejor es que nadie blanda la espada pura que golpea y corta, a que la blanda el cobarde.

”Para el guerrero que sabe cómo blandirla, una maza es mejor que flecha y espada.

”Las tiendas negras a las que no llegan invitados, mejor sería que fuesen destruidas.

”Es mejor que no crezca el pasto amargo que no comen los caballos; es mejor que el hombre no se aproxime al agua amarga que no bebe.

”Mejor que el hijo patán que no mantiene el buen nombre paterno nunca salga de los lomos de su padre; si él cae en el vientre de su madre, mejor que no nazca. Excelente es el hijo afortunado que conserva el buen nombre de su padre.

”Mejor es que no exista la falsedad en el mundo; mejor, que la verdad viva tres veces treinta años y diez más. Que tu vida sea plena tres veces treinta años y diez más; que Dios te libre del mal, que tu felicidad sea perpetua, ¡oh Khan!”.

Nuevamente Dede Korkut declamó; permítenos ver, oh Khan, lo que dijo.

“El ciervo que vagabundea conoce los pastizales de la tierra. El asno salvaje conoce las praderas de la tierra color turquesa. El camello conoce las sendas de todos los caminos. La zorra conoce los olores de los siete valles. La alondra sabe que la caravana se mueve durante la noche. La madre sabe quién procreó al hijo. El caballo conoce al hombre pesado y al ligero. La mula conoce el cansancio de los pesados cargamentos. El que sufre sabe dónde está el dolor. El cerebro conoce el dolor de la cabeza descuidada. El bardo va de una tierra a otra, de un príncipe a otro, llevando su laúd de largo brazo; el bardo conoce al hombre generoso y al tacaño [la reputación de un príncipe depende de cuán generosamente trata al bardo itinerante]. Permite que quien toque y recite frente a ti sea un bardo [que sea uno autorizado]. Quiera Dios prevenir la mala suerte que viene propagándose, ¡oh Khan!”.

Y otra vez Dede Korkut declamó; permítenos ver, oh Khan, lo que él dijo.

“Cuando abro mi boca y ofrezco alabanza, el Dios encima de nosotros es bello [es decir, santo]. Mahoma, el Amigo de Dios, el Príncipe de la Fe, es bello. Abu Bakr,* el Veraz, quien oraba a la diestra de Mahoma, es bello. La Sura de las Noticias [Corán 78], que comienza la última porción [la tercera parte del Corán], es bella. La Sura Ya Sin [36], cuando es recitada correctamente, sílaba por sílaba, es bella.** Alí,*** quien blandió la espada y dio victoria a la Fe, es bello. Hasán y Husein, los hijos de Alí [considerados mártires por los chiítas], dos hermanos juntos, los dones elegidos del Profeta, quienes fueron martirizados en la llanura de Kerbela por las manos de los yezidis [las tropas de Yezid, identificados en este pasaje con los así llamados adoradores del diablo del norte de Irán], son bellos. El Corán, el conocimiento de Dios, que descendió de los cielos y fue escrito y puesto en orden, es bello. Otmán [el tercer califa], Príncipe de Eruditos, quien puso por escrito el Corán y le dio orden, y quien, cuando los ulemas [eruditos religiosos] lo aprendieron, lo quemó y lo recortó [reconcilió las diferentes versiones coránicas en una sola], es bello. Construida en las tierras bajas, la casa de Dios de La Meca es bella. El peregrino, quien fielmente cumple con su deber cuando alcanza a salvo La Meca y regresa con buena salud, es bello. El viernes del Día del Juicio es bello. La congregación que presta oído y escucha es bella. El sabio que llama desde el minarete es bello. La esposa legítima cuando se arrodilla [cuando es recatada] y está sentada [cuando no es callejera] es bella. El padre cuyas sienes se vuelven grises es bello. La madre que da su blanca leche en medida plena es bella. El negro camello del pesebre cuando se aproxima y toma el camino es bello. El hermano querido es bello. El matrimonio reverente cuando es establecido en una tienda jaspeada [la tienda del padre] es bello. El hijo es bello. Dios, quien creó todos los mundos y no se parece a nadie, es bello”. Que el Dios Altísimo que alabo sea tu Amigo y te auxilie, oh Khan.


* Sucesor de Mahoma y primer califa.

** Mahoma la llamó el corazón del Corán y es recitada a los creyentes en el lecho de muerte.

*** Yerno de Mahoma y el cuarto y último califa.


En la lengua de Dede Korkut, el bardo habló: “Las mujeres son de cuatro tipos. Uno es el pilar que sostiene la casa, otro es un azote fulminante, otro es una pelota siempre rodante y en cuanto al último, cualquier cosa que digas no hace la diferencia.

”Hablemos primero de aquella que es el pilar que sostiene la casa. Si un huésped respetable llega a casa cuando el esposo no está, ella le da comida y bebida, le entretiene y honra, y le encamina en su sendero. ¡Ella es del linaje de Ayesha* y Fátima,** ¡oh Khan! ¡Que sus críos crezcan, que una mujer así llegue a tu corazón!


*La esposa favorita del Profeta y modelo de la feminidad.

**La hija del Profeta y madre de Hasán y Husein.


”La segunda es un azote fulminante. Ella se levanta de su cama al romper la aurora y, sin lavarse manos ni cara, busca nueve pasteles de cebada y una cubeta de yogur, y se atiborra hasta reventar. Entonces agarra sus costillas y dice: ‘Desde que me casé con este hombre –¡que su casa caiga en ruinas!–, mi estómago nunca ha estado lleno, mi faz nunca ha sonreído, mis pies nunca se han calzado, mi cara nunca ha tenido velo. ¡Solamente si él muere podría casarme con alguien más y vivir una buena vida!’. ¡Que los críos de una mujer así jamás crezcan, oh Khan; que una mujer así nunca llegue a tu corazón!

”La tercera es una pelota siempre rodante. Ella despierta temprano en la mañana y se levanta. Sin lavarse sus manos ni su cara corre alrededor del campo de principio a fin y de regreso, chismorreando y escuchando disimuladamente. Permanece fuera de casa hasta el mediodía. Cuando regresa al hogar ve que un perro ladrón y un becerro han destrozado todo y puesto la casa de cabeza, como pollos correteando o una estampida de vacas. Les grita a los vecinos: ‘Zeliha, Zubeyde, Uruveyde, Eyne Melk, Kutlu Melek. ¡Ustedes saben que no puedo salir para morir y desaparecer para siempre! ¡Y todavía tengo que dormir en esta ruina! ¿Podrían echarle un ojo a mi casa por un instante? ¡Ellos dijeron que la recompensa del vecino es la recompensa de Dios!’ ¡Que los críos de una mujer así jamás crezcan, que una esposa así nunca llegue a tu corazón, oh Khan!

”La cuarta es aquella para quien cualquier cosa que le digas no hace diferencia. Cuando un huésped respetable viene desde la llanura y lo agreste, y su esposo está en casa y le dice: ‘Levántate y trae pan, para que el huésped y nosotros podamos comer; no traigas sobrantes de pan, hemos de tener alguna comida apropiada’. La esposa replica: ‘¿Qué esperas que haga? No hay harina ni tamiz en esta maldita casa, y el camello no ha regresado del molino. Lo que venga, deja que venga a mi grupa’, y ella palmea su trasero, dando la espalda y mostrando sus nalgas a su esposo [gestos que demuestran una completa falta de interés]. Si le dices mil cosas no aceptará ni una sola; no permitirá que las palabras de su esposo entren en sus oídos. Ella es de la misma estirpe que el burro del profeta Noé [la hormiga fue la primera criatura en entrar al arca y el burro la última, debido a que Iblis, el Maligno, tiraba de su cola; impaciente, Noé le dijo “ven acá, aun si el diablo está contigo”, por lo que el burro y el demonio subieron juntos]. Quiera Dios protegerte también de ella, oh Khan; que una esposa así nunca llegue a tu corazón”.

 



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