Esencias florales de Bach: ¿qué son y cómo trabajan?
Alex Onar
Son preguntas frecuentes que se hacen muchas personas que se acercan a esta medicina alternativa. Una esencia floral es la energía de la flor (una entidad no material) que se captura o fija en un preparado de agua más un mínimo de alcohol. Cada una de ellas trabaja sobre ciertos aspectos de la personalidad que se han desajustado y se han ido a uno de sus extremos. Al tomarlas la persona se siente mejor porque las mismas tienen la propiedad de armonizarla y regresarla a su centro. Como resultado muchas dolencias físicas, relacionadas con el patrón emocional perturbado, pueden desaparecer debido a la relación existente entre mente y cuerpo.
Como ejemplo, analicemos el caso de la autoestima. Cuando una persona se encuentra en el centro se percibe igual a todos los demás seres humanos, confía en sus propios valores y sabe que su ser tiene infinitas posibilidades de desarrollo. Esta actitud le da una paz y serenidad interior tan grande que se refleja en cada una de su actividades, pero puede ser que esta actitud mental positiva se desajuste y se vaya a uno de sus extremos: carencia o exceso de autoestima. Ambas situaciones provocan sentimientos de intranquilidad y desasosiego interno así como la sensación de que esos estados emocionales negativos están afectando seriamente sus relaciones interpersonales. Es cuando su propia intuición le avisa que es urgente que estos aspectos de su personalidad sean sanados.
Cuando, en un cuadro de baja autoestima, la persona se ve todo el tiempo inferior a los demás sin confiar en sus propios valores, la esencia de Alerce puede beneficiarla haciendo que recobre la seguridad en sí misma y en sus valores internos retornando con ello a su centro. Por el contrario, si la persona ve a todos como inferiores, critica sin cesar, no puede ponerse en los zapatos ajenos ni por un instante, actitud que la lleva a una intolerancia y arrogancia desmedida, la flor de Haya puede ayudarla, pues le enseña a ver las cualidades positivas que tienen todos los que la rodean y que no es la única en el mundo y que cada quien, a su manera, se acerca a la perfección. Con esta nueva actitud la persona regresa a su centro.
Una emoción desequilibrada por mucho tiempo (meses o años) lleva a que la gente sufra diferentes patología físicas que van desde temporales hasta crónicas. Cuando la autoestima baja demasiado se pueden presentar cuadros de tartamudez, por ejemplo en niños y jóvenes, y dolencias estomacales o trastornos de potencial sexual en adultos (Maszich 1998 y Scheffer 1994). Cuando está demasiada alta, el paciente se queja del tracto gastroentérico, presenta rigidez y tensión expresadas corporalmente en la parte superior del pecho, brazos, mandíbulas y por lo general suelen sufrir de intolerancia al ruido (Scheffer 1994 y Pastorino 1989).
Al seguir una terapia floral la sanación proviene en partes iguales de la toma de las esencias como de la toma de conciencia de las emociones alteradas sobre las que cada uno debe de trabajar. Gran parte de quienes se acercan a una experiencia floral vienen con diversos grados de desorden emocional, los más graves tan intensos que pueden compararse con un tornado que arroja todos los objetos a cientos de metros dejando un desorden indescriptible. Así la turbulencia provocada por los sentimientos agita todo su espacio emocional interior dejando un caos tan grande que las personas quedan prácticamente hundidas. Es la confusión total. Solo aciertan a decir que se sienten mal, pero no identifican qué es lo que les pasa.
Es sobre este delicado terreno que las flores trabajan sutilmente tocando cada uno de los temas que deben ser armonizados con la finalidad de ayudar íntegramente al individuo. Se observa que las personas al darse cuenta de las emociones que más las están afectando, muestran no sólo un gran asombro sino mucho entusiasmo para iniciar un cambio sincero en la búsqueda de su propia sanación.
Veamos dos analogías interesantes de cómo funcionan los remedios florales en donde se usa el concepto de ondaycolor por Edward Bach y Julian Barnard y el concepto de resonancia por Richard Katz y Patricia Kaminski.
VISUALIZANDO EL FUNCIONAMIENTO DE LAS ESENCIAS
Edward Bach tenía una visión muy especial sobre la estructura del ser humano. Lo consideraba compuesto de distintos niveles o cuerpos. El más familiar es nuestro cuerpo físico, a la vez es el más tosco y el más denso. El cuerpo físico está animado y controlado por el alma, que actúa a través del cuerpo psicológico. Este último puede reconocerse como los pensamientos, sentimientos y emociones que, en conjunto, conforman el patrón de nuestra personalidad. La energía esencial de la vida, que proviene de un nivel más alto, se filtra por este patrón y se colorea con las circunstancias de la psique antes de asentarse en el cuerpo físico. Los diferentes estados psicológicos de una persona emiten ciertas vibraciones energéticas que se registran en el cuerpo físico. Por ejemplo, vemos cómo la irritación, un estado psicológico, puede llevar a una persona a fruncir el entrecejo, y si este patrón se mantiene durante cierto tiempo, las líneas que aparecen con la irritación se convertirán en arrugas que marcarán la cara de forma permanente. Nos preguntamos: si esto pasa en una parte tan visible de nuestro cuerpo, ¿qué pasará en todas aquellas que no vemos? ¿Cuántas "marcas permanentes¨ e invisibles se crearán dentro de nuestros tejidos?
Los remedios de Bach pueden ayudar a modificar estos patrones. Si suponemos que cualquier estado psicológico, tal como los define Bach, tiene un patrón particular asociado que como una lente distorsiona la luz pura que irradia el alma de hombres y mujeres, entonces los remedios actúan sobre ese patrón y permiten el libre paso de la energía clara y pura hacia el cuerpo físico. Este patrón psicológico puede también ser entendido como una onda oscilatoria con una estructura propia y regular de picos y simas. El remedio es entonces una especie de antídoto que puede representarse como un patrón de onda que es exactamente opuesto de forma y que, al sobreponerse al primero, produce un modelo armonioso y equilibrado.
Usando otro símil, el patrón psicológico puede representarse como un determinadocolor, de forma que la estructura de la psique individual se presentaría como una combinación de diferentes tonos de color que rodean al cuerpo conformando el aura, el campo de fuerza que nos rodea. Por la expresión “me pone rojo de ira” sabemos que la rabia afecta a ese patrón de color y, de modo similar, hablamos de gente “verde de envidia” o “gris de miedo”. Para cada caso hay un remedio de Bach apropiado: el Acebo para la rabia y la envidia (el rojo y el verde son complementarios) y el Heliantemo para el miedo extremo. Cuando la energía sanadora del remedio actúa sobre la psique, las emociones negativas se dispersan por el radiante sol del coraje y de la alegría que permite ver las cosas bajo su verdadera luz. Pero, en el caso de la ira, si se permite que los ataques de rabia continúen sin ser tenidos en cuenta, no solamente sucederá que su tono rojo coloreará toda la psique, sino que con el tiempo se producirá tal distorsión permanente en el flujo de la fuerza vital del cuerpo físico que se dañará de forma tan extensa como si hubiese sido sometido a una radiación prolongada. En este punto es importante tener en cuenta que los remedios son muy benéficos cuando se utilizan para prevenir la enfermedad, pues equilibran la psique antes de que la ruptura vaya tan lejos que produzca un problema físico reconocible.
Sabemos que el ser humano no es solamente el cuerpo físico, sino que además tiene un cuerpo de energía vital, otro de sensibilidad o sentimientos y una esencia espiritual. Las esencias florales son huellas energéticas de la fuerza vital de las plantas las cuales interactúan con estos cuerpos sutiles del ser humano y evocan cualidades o virtudes específicas dentro de él. Se puede decir que trabajan de forma similar a la inspiración artística, la cual transporta significado mediante vehículos materiales como son el sonido y la luz, mientras que las esencias florales trabajan a través del agua.
En el mundo físico muchos sistemas son capaces de vibrar si son sometidos a una perturbación; si esta perturbación es periódica y tiene una frecuencia vibratoria que coincide con la frecuencia natural del sistema, se produce el fenómeno de resonancia. En estas circunstancias el sistema vibra, aumentando de forma progresiva la amplitud de movimiento (y por lo tanto su energía física) tras cada una de las situaciones sucesivas de la perturbación. De forma análoga a las vibraciones en el mundo físico se piensa que la energía (no física) de los cuerpos sutiles que componen al ser humano puede vibrar en diferentes frecuencias. Las cualidades o virtudes que radican en el plano superior del ser humano vibran en la frecuencia fundamental. Si la energía que constituye el plano de la personalidad vibra en la misma frecuencia que la del plano superior, estos planos están en resonancia. La persona experimenta sentimientos de paz y tranquilidad interior y adopta pensamientos y actitudes emocionales positivos, como la solidaridad, paciencia, comprensión, etc.
Si estas cualidades o virtudes no son reconocidas como tales entonces la personalidad presenta uno o más estados anímicos desarmonizados o esquemas psicológicos negativos, y es cuando la solidaridad se convierte en egoísmo, la paciencia en impaciencia, la comprensión en intolerancia, etc. La energía de la esencia floral al ser tomada, actúa como una perturbación externa que le recuerda a la personalidad la frecuencia fundamental de la cual se ha alejado, haciendo que las emociones desarmonizadas entren nuevamente en resonancia, por ello muchos terapeutas afirman que las flores representan un puente entre el Cielo y la Tierra.
LAS ESENCIAS DEL SISTEMA DEL DR. BACH
El sistema floral del doctor Bach consta de treinta y ocho remedios florales distintos, cada uno almacenado en una botellita de vidrio color ámbar de 7.5, 10, 15 o 30 ml. Existen dos botellitas adicionales con un compuesto de cinco flores (Cherry Plum, Clematis, Impatiens, Rock Rose y Star of Bethlehem) llamada fórmula de Rescate (Rescue Remedy), muy útil para casos de emergencia, como accidentes graves, impresiones fuertes, sustos tremendos, pánico, desmayos o desvanecimientos. En estos casos es sorprendente ver lo rápido que actúa esta fórmula, ya que en pocos minutos puede quitar hasta el cuadro emocional más agudo y pertinaz.
- Agrimony (Agrimonia). Para personas que tienden a ocultar sus preocupaciones, ansiedades y tristezas bajo una fachada de buen humor y jovialidad.
- Aspen (Álamo temblón). Para personas que padecen miedos de origen desconocido para los cuales no hay explicación ni razón alguna.
- Beech (Haya). Para personas que son intolerante e hipercríticas y muestran poca compasión y compresión hacia los demás.
- Centaury (Centaura). Es la flor del sometimiento. Para todos aquellos que han perdido su voluntad y la capacidad de decir no.
- Cerato (Ceratostigma). Para los que dudan de sus propias ideas y desconfían de sus propias decisiones.
- Cherry Plum (Cerasifera). Para personas que tienen miedo a los cortocircuitos anímicos, miedo a la pérdida del control y a hacer cosas terribles.
- Chesnut Bud (Brote de castaño). Para todas las que suelen repetir los mismos errores una y otra vez y no aprenden de la experiencia.
- Chicory (Achicoria). Para personas posesivas (concientes o inconscientes), muy entrometidas y manipuladoras. Exigen atención y tienen lástima de sí mismas.
- Clematis (Clemátide). Para soñadores y adormilados carentes de interés por su situación actual y viven más en el futuro que en el presente.
- Crab Apple (Manzano silvestre). Es la flor de la limpieza. Es un depurativo de mente y cuerpo.
- Elm (Olmo). Para personas que se sienten abrumadas por la responsabilidad y tareas que a veces sobrepasan sus propias fuerzas.
- Gentian (Genciana). Remedio para la depresión por causa conocida. Dudan que puedan ser felices. Escépticos por naturaleza.
- Gorse (Aulaga). Flor de la desesperanza. Para todas las personas que han perdido la fe en que algo más pueda hacerse por ellos.
- Heather (Brezo común). Flor del amor. Para los que están centrados y ocupados por entero en sí mismos. Muy locuaces y pobres de escucha. No soportan la soledad.
- HollY (Acebo). Flor del odio. Para la ira expresada abiertamente. Para quienes a veces son atacados por pensamientos tales como los celos, la envidia, la venganza y la sospecha.
- Honeysuckle (Madreselva). Para todos los que viven absortos en el pasado o bien se niegan inconscientemente a asimilar determinados sucesos pasados.
- Hornbeam (Hojaranzo común). Para quienes sienten demasiado cansancio mental y físico por sobrellevar la carga de la vida diaria. Desinterés por las tareas que realizan. Vida rutinaria.
- Impatiens (Impaciencia). Flor de la impaciencia y la irritabilidad.
(continúa en el número siguiente
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