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FEBRERO 09

 

 

La astrología de la pareja


(primera parte)
Héctor Pérez Solano y Herrera
Una de las principales tareas en la vida del ser humano y la que le ocasiona los mayores problemas es aprender a convivir con sus semejantes, sean familiares, pareja, hijos, compañeros de trabajo, vecinos, socios o incluso enemigos. Para lograrlo, es necesario primero un entendimiento de la naturaleza humana en sí misma, independientemente de los diversos tipos, condiciones y temperamentos de los individuos. En segundo lugar, para saber cómo llevarse con los demás se requiere un cabal autoconocimiento y autocontrol. El principio es simple: si uno se conoce bien a sí mismo, le será mucho más fácil entender a los demás. La astrología pone énfasis en autoconocerse para estar conscientes de nuestros defectos y no culpar a los demás. En tercer lugar es necesario entender que el propósito principal de una relación de pareja son la empatía, colaboración y entendimiento para crecer en conciencia y compasión. Es curioso que la raíz latina de la palabra compatibilidad sea compati, la misma de la palabra compasión.
La Casa 7 de la carta astral muestra la manera en que uno se proyecta hacia los demás y el tipo de personalidades que tiende a atraer en sus relaciones personales. Igualmente, cada oposición o cuadratura entre los planetas y otros puntos de la carta relacionados con este tema, pueden ser vistas como un reto a la habilidad del individuo de poder llevarse armoniosamente con los demás. Los planetas simbolizan los instintos y necesidades del individuo y cualquier conflicto entre ellos se manifestará en la mayoría de sus relaciones interpersonales.
Al comparar los horóscopos (cartas astrales) de dos personas en general, estamos analizando el efecto que tiene una sobre la otra, y nos permite identificar la fuente de los problemas potenciales que pueden surgir entre ambos, las probabilidades de éxito en la relación, y sobre todo entender de qué manera cada uno puede causar algún efecto en la vida del otro.
En el caso de una pareja sentimental, dado que no todas las relaciones pueden ser perfectas en todos los terrenos de la misma, el estudio astrológico permite identificar cuáles son aquellas áreas en las que la pareja puede tener una situación armónica y en cuáles no. Posiblemente puedan llevarse excelentemente bien en el terreno sexual, pero a la hora de interactuar emocionalmente puedan reaccionar en sentidos opuestos si sus Lunas están en signos incompatibles, por ejemplo si uno la tiene en signo de fuego y la otra en signo de agua.
Al igual que la ley de atracción, la psicología y la metafísica, la astrología establece que el hecho de atraer algo o a alguien con ciertas características no es una simple casualidad, sino una coincidencia originada por los arquetipos que actúan consciente e inconscientemente en la psiquis del individuo. Estos arquetipos pueden ser identificados claramente por las configuraciones planetarias contenidas en la carta astral de cada persona. Cuando la relación es desafiante o desagradable (lo cual es ya una regla en la actualidad), podemos asumir que hay un conflicto interno que necesita ser resuelto generalmente a través de la convivencia con otra(s) persona(s).

LA RELACIÓN DE PAREJA
Hombres y mujeres se unen por diversos motivos, sexo, amor (o lo que ellos creen que es amor), compañía, seguridad, dinero, formar un hogar, etc. En el caso del matrimonio, hay que considerar que no se trata sólo de una unión física sino también de mentes, almas y objetivos en la vida. Dos personas que unen sus destinos deben tener también ideales y aspiraciones en común o al menos compatibles. La razón es que dos personas deben caminar juntas cooperando sin individualismos para que juntas se puedan abrir paso en la vida, ya que de lo contrario se estorbarán mutuamente y estancarán su desarrollo personal y espiritual.
Hay una gran diferencia entre el estado de estar enamorado(a) y el amor real y verdadero necesario para poder lograr una buena unión o un matrimonio duradero. Normalmente, el romance comienza con la atracción física o las características de la personalidad. El verdadero amor, cuando lo hay, aparece gradualmente junto con otros factores importantes de la relación como son el respeto, la consideración y la confianza mutuos, el entendimiento y la comprensión, la simpatía, y, por supuesto, la buena química entre ambos y la armonía sexual.
Este proceso implica la disposición de cada parte para adaptarse, comprender al otro y cooperar, consciente de los deseos y necesidades del otro pero al mismo tiempo conservando su propia individualidad, sin que esto genere un conflicto de personalidades, caracteres y temperamentos. Además, hay que tomar en cuenta la formación familiar y cultural así como la condición intelectual y espiritual de cada uno.
La manera en que un individuo está preparado o no para el proceso, desarrollo y responsabilidad de una relación está claramente señalada por las configuraciones planetarias de su carta astral. Los planetas constituyen energías que simbolizan los impulsos y motivaciones de la persona en esas áreas de su vida donde se hallan ubicados. Esas energías están incorporadas desde el nacimiento y son exaltadas o minimizadas a lo largo de la vida por los tránsitos planetarios y las progresiones, una faceta adicional y transitoria de esas mismas energías.

DIAGNÓSTICO DE LA RELACIÓN DE PAREJA
Hay dos enfoques para realizar el estudio astrológico de una relación de pareja:
a) La comparación o sinastría (del griego syn, unión, estar con, y astron, estrella), consiste en unir o comparar las estrellas de dos personas (en este caso de la pareja), para ayudarlos a que conozcan y comprendan los efectos que resultan de interactuar juntos, orientando a los interesados hacia la superación de sus diferencias y el aprovechamiento de sus cualidades comunes. Esta técnica es conocida también con el nombre de estudio decompatibilidad.
El comparar los perfiles astrológicos de dos personas va más allá de la simplista y superficial consideración de cómo se lleva un “signo” con otro. Las preguntas “Cómo se lleva Leo con Géminis” o si “Tauro y Sagitario hacen buena pareja”, por poner sólo un par de ejemplos, son producto del desconocimiento acerca de la totalidad que abarca la astrología. Una persona no es sólo un “signo”. No todos los Géminis son chismosos ni todas las Tauros son tercas. Hay muchos otros factores que tomar en cuenta para describir a uno y otra, más aun cuando se trata de analizar la relación entre ambos.
b) La carta compuesta es una combinación de energías planetarias y puntos como el Ascendente y el Medio Cielo, combinación que da lugar a una “tercera persona” astrológicamente hablando. Es como una unidad o totalidad formada por dos personas que se unen con un propósito común, como es la relación de pareja. Cuando dos personas se comprometen a unirse y amarse, la unidad que forman es algo distinto a sus respectivas individualidades, es como un ser nuevo con vida y carta astral propias.
Esta parte invisible resultante de toda unión romántica, aunque no se ve, está siempre presente y revela tras bambalinas la naturaleza oculta de la pareja, conformando un marco propio y diferente de energías, actitudes, motivaciones y tiempos dentro del cual se mueve, crece y desarrolla la pareja durante su relación. Cuando dos personas se unen y viven juntos dan lugar a la formación de una “…tercera dimensión: tú, yo y lo que formamos juntos”. La naturaleza de esta nueva dimensión y su perspectiva de corto y largo plazo, se revelan claramente en la carta compuesta.
Comentaremos el diagnóstico de la pareja utilizando el método de sinastría o comparación, el más utilizado por consultantes y astrólogos, en el que resaltan los siguientes temas que más frecuentemente interesan a los consultantes: a) ¿Es amor o atracción?, b) ¿Cuánto va a durar?, c) ¿Cómo nos llevaremos?, d) Bloqueos y estructura, e) Sexualidad.

ATRACCIÓN FATAL O AMOR A PRIMERA VISTA
Entre los factores que sirven para indicar astrológicamente el nivel de atracción entre dos personas está el Ascendente. Éste simboliza la personalidad del individuo, la manera en que se mueve en la vida para conseguir lo que quiere o necesita; por lo tanto, representa cómo lo ven los demás al actuar en la vida. El Ascendente es el principal lugar donde podemos ver la fuerza de atracción y el magnetismo que una persona puede ejercer sobre sus semejantes en general y su pareja en particular. Los contactos, (aspectos) que hace el Ascendente de una carta astral con los planetas de otra, son los factores que nos van a permitir detectar y confirmar si hay algún grado de atracción o compatibilidad entre las dos personas.
Cuando el Sol, la Luna, Venus o Marte de uno de los miembros coincide con el signo y posición del ascendente del otro, podemos asegurar que se trata de una muy fuerte atracción que la persona con ese ascendente ejerce sobre la otra. Júpiter y Mercurio pueden resultar favorables también, pero sin ser tan significativos en todos los casos como indicadores de una fuerte atracción. Veamos algunos ejemplos:
Para saber si la atracción resultará en un buen nivel de armonía, el Sol del hombre deberá aspectar favorablemente a la Luna de la mujer. Si es el caso contrario, también habrá atracción, pero se invertirán un tanto los roles, ya que hay que tomar en cuenta que el Sol es el símbolo de las cualidades masculinas, mientras que la Luna es el de las cualidades femeninas. La armonía aquí será mayor en la medida que cada quien desempeñe el rol tradicional que le corresponde a su sexo, aunque en la actualidad hemos visto cada vez más el caso contrario y las consecuencias de actuar contra la naturaleza del género son a veces causantes de rompimientos prematuros si no se concientizan esas diferencias a tiempo y se hacen los ajustes necesarios.
No es lo mismo que Marte, el planeta masculino, guerrero y agresivo por excelencia, esté fuerte en la carta del hombre a que ese planeta lo esté en la carta de la mujer. Cuando se da el caso de que los planetas masculinos estén exaltados en la carta de la mujer y los femeninos en la del hombre, habrá que hacer muchos ajustes y llegar a compromisos muy conscientes acerca de la manera en que la pareja piensa que puede llevar su relación.
La relación Marte-Venus es un factor de atracción física muy fuerte aunque puede contener un cierto grado de fricción, por lo que de no manejarse adecuada y oportunamente, puede producir una relación de corto plazo. Dependiendo también de los aspectos (contactos) que Marte y Venus tengan con otros planetas, puede darse el caso de que la atracción sea solamente de parte de él o de ella sin ser correspondida. El efecto de estos dos planetas es un tanto bipolar en el sentido de que tanto pueden generar una fuerte atracción como llevar la relación a la repulsión. Dependiendo del signo y la casa donde se ubiquen estos dos planetas, así como de su contacto con Lilith, la Luna Negra, podríamos estar hablando de la llamada “atracción fatal” con todos los rasgos y consecuencias de la obsesión y el apego que ello implica.
Otra combinación altamente magnética es la de Venus con Urano, planeta éste de lo diferente y lo imprevisto. Aquí podemos hablar del amor a primera vista, de una relación fuera de lo común o de una atracción repentina, excitante (por lo novedoso), casi “de película”, pero a fin de cuentas de muy poca duración si otros factores de durabilidad no están presentes, sobre todo en la carta compuesta. No se trata de negarse necesariamente a una “aventura”, pero sí hay que saber de antemano a qué atenerse y establecer compromisos con responsabilidad y no crearse ni propiciar falsas expectativas.
“No todo lo que brilla es oro”. De la misma manera podemos decir que no toda atracción es “lo máximo” pues en algún punto puede estar oculto su lado inconveniente. Esto lo vemos, por ejemplo, con Marte, el cual, si bien es cierto que favorablemente aspectado con Venus, la Luna o el Ascendente de la otra persona es señal de una fuerte atracción; cuando está en cuadratura puede estar indicando el riesgo de poca duración si no se toman a tiempo las providencias necesarias.
Si la relación nació de una simpatía mutua, con gustos e intereses comunes y es socialmente adaptable, seguramente la Venus de una carta está haciendo un contacto (aspecto) favorable con el Sol o la Luna de la carta de la otra persona. Por el contrario, si encontramos fricciones frecuentes en la relación, muy posiblemente el Marte de una persona podría estar en oposición al Sol o la Luna de la otra.
No olvidemos la importancia de las creencias y tendencias espirituales de cada miembro de la pareja, lo cual depende no solamente de las configuraciones planetarias de sus cartas astrales, sino también de la herencia, formación familiar y nivel de conciencia que cada uno posea.
Finalmente, además de otras consideraciones que tienen que ver también con el estudio de la carta compuesta y de la misma sinastría, muchas personas, especialmente las jóvenes, se sienten atraídas por cualidades que ven en la otra persona y de las cuales carecen, buscando (de manera inconsciente las más de las veces), equilibrar su propia naturaleza compensando así lo que le falta. Esta condición, a la vez que puede ser factor de atracción, también en algunos casos puede favorecer una larga relación siempre y cuando ambos estén conscientes de su situación para no caer en la codependencia y estén presentes otros temas de afinidad en su relación, empezando por el amor.

¿CUÁNTO DURAREMOS O CUÁNDO NOS SEPARAREMOS?
La posible duración de una relación, en la mayoría de los casos, puede observarse con una buena dosis de certeza en la sinastría de la pareja. Astrológicamente hay varios factores que permiten aclarar esta duda. Uno de ellos es el Sol, que de acuerdo con su signo, posición y aspectos, caracteriza la individualidad y tendencia principal en la vida de la persona. Indica principalmente la dirección hacia donde ella tiende a caminar por la vida. Por lo tanto, si dos individuos caminan en direcciones opuestas, la duración de su relación se verá poco favorecida, aunque haya habido una gran atracción. Para entender mejor esta dualidad, utilicemos como ejemplo un tanto simplista, la diferencia entre las fechas de cumpleaños.
Si hay una diferencia de cuatro meses hacia atrás o hacia delante entre sus cumpleaños, estamos hablando de una cuadratura (aspecto inarmónico) entre el Sol de él y el de ella. Sabemos que hay que tomar en cuenta el llamado orbe del aspecto y que siempre existe la posibilidad de ajustar o compensar las cosas, pero no dejará de existir cierta tensión que debe ser tomada en cuenta para evitar, minimizar o manejar a tiempo conflictos tales como metas o aspiraciones diferentes, diferencias de temperamento o alguna otra situación irreconciliable como vicios, mañas o costumbres.
Cuando la diferencia de cumpleaños es de seis meses, se trata de una oposición de ambos Soles, lo cual, aunque es generalmente un fuerte factor de atracción, es un arma de dos filos, pues la pareja  puede adaptarse fácilmente o de plano cada quien jala para su lado. Todo depende del nivel de madurez de ambos, pero sobre todo de que desde un principio estén plenamente conscientes de las diferencias que al respecto señalan sus respectivas cartas astrales.
Una característica especial es cuando los Soles de ambos se encuentran en signos fijos, pues ello podría implicar mayores obstáculos para llegar a un entendimiento y hacer los ajustes necesarios, ya que carecen de la flexibilidad suficiente para el necesario estira y afloja de toda relación, especialmente si del matrimonio se trata. Como ejemplo de estas combinaciones tenemos Tauro-Leo, Escorpión-Acuario. Tradicionalmente, en estos casos es la esposa la que termina por ceder acabando llena de frustraciones.
Cuando una pareja supera sus diferencias a pesar de que sus Soles se encuentran en un aspecto inarmónico, es señal de que su relación puede ser muy durable. Eso quiere decir que, paradójicamente, hay una gran armonía de sus personalidades e intereses, en medio de una convivencia satisfactoria para ambos, haciendo a un lado el lado conflictivo de sus Soles y esforzándose por aprovechar las ventajas que esa misma configuración ofrece. Con esto podemos demostrar una vez más la certeza del principio astrológico que dice “los astros inclinan, pero no obligan”, y que todos tenemos un libre albedrío que utilizado con conciencia nos podrá llevar por el camino correcto.
El mejor contacto entre los dos Soles es el sextil, el cual es mejor que el trígono, ya que a diferencia de éste que se refiere normalmente a temperamentos similares por tratarse del mismo elemento, el sextil contempla una mezcla de temperamentos que aun siendo un tanto diferentes, son compatibles y complementarios, lo que hace la relación más versátil y menos monótona. El punto medio entre diferencias y similitudes dentro de un matrimonio siempre es recomendable, y si la sinastría muestra un sextil, como por ejemplo Géminis y Leo, será un buen indicador para la armonía de la relación. Un ejemplo de trígono serían Aries y Sagitario, ambos signos de fuego y por lo tanto de temperamentos similares.
Así como en el caso de la atracción nos referimos a la combinación Ascendente-planetas, en el caso de la durabilidad se toman en cuenta las combinaciones entre los regentes del Ascendente y de cada planeta, sin olvidar al Descendente o Casa 7, que se refiere a cualquier asociación en general y del matrimonio en particular. El regente es el planeta que se asocia a Ascendente (o a un signo) dada la similitud que tienen con éste las energías que representa. Analizar las variadas combinaciones de estos factores rebasa el propósito de este artículo, por lo que para ilustrar este tema mencionaremos enseguida sólo algunos ejemplos.
a) Regente del Ascendente de uno en el signo del Ascendente del otro. Por ejemplo: si él tiene Ascendente Tauro y ella tiene a Venus (regente de Tauro) en el signo de su propio Ascendente (cualquiera que éste sea).
b) Regentes de los ascendentes (o Descendentes) de ambas cartas están en el mismo signo. Ejemplo: Ascendente de ella en Cáncer y su regente la Luna en Leo; Ascendente de él en Libra y su regente Venus también en Leo.
c) Los regentes del signo de los respectivos Soles están en el mismo signo del Sol del compañero. Ejemplo: El Sol de María está en Virgo y el de Juan en Sagitario. Los regentes son respectivamente Mercurio y Júpiter. Entonces tenemos a Mercurio en Sagitario y a Júpiter en Virgo. Esta condición puede atenuar en buena medida la dificultad de que ambos Soles formen un aspecto difícil (cuadratura en este caso).
Otro factor de suma importancia para la duración de la relación es la comunicación y el nivel de entendimiento intelectual entre los miembros de la pareja. El nivel de comunicación entre dos personas está básicamente indicado por los aspectos que forman Mercurio y la Luna entre ambas cartas y por las características de la Casa 3. El sextil, el trígono y en algunos casos la conjunción favorece la armonía de ideas, intereses y puntos de vista, así como la habilidad de comunicarse y entender al otro cuando hay diferencias de opinión. Esto permitirá a las mentes de ambos motivar sus intereses mutuos y establecer compromisos, especialmente si el razonamiento (Mercurio) de una parte está sintonizado con las percepciones y los sentimientos (Luna) de la otra.
La conjunción, el sextil o el trígono de Mercurio de una carta con el Sol o la Luna de la otra, indicará la mayoría de las veces un buen nivel de entendimiento y la capacidad para llegar a acuerdos equitativos.
Esto puede parecer algo complicado de entender, pero igual de complicada, o aún más, es toda relación de pareja, sobre todo si no se está consciente de todas sus implicaciones humanas, psicológicas, espirituales, etc. Como se puede ver, no se trata sólo de preguntar “cómo se lleva” un signo con otro; existen otras combinaciones planetarias que pueden indicar la posible duración de una relación de pareja. Será finalmente el análisis a fondo de la sinastría y de la carta compuesta lo que podrá arrojar información más completa.

(continúa en el próximo número)


           En su viaje alrededor del Sol, los planetas se encuentran en una relación angular unos con otros formando lo que se llaman aspectos. Estos aspectos se miden en grados que van desde 0° hasta 360°, agrupándolos en aspectos armónicos, inarmónicos o neutros atendiendo a su condición favorable o no de la combinación de las energías planetarias involucradas. Los aspectos inarmónicos que aquí citaremos son la cuadratura (90°), la oposición (180°) y algunas conjunciones (0°) como las de Luna con Saturno o Urano. Los aspectos armónicos o favorables son el sextil (60°), el trígono o trino (120°) y también algunas conjunciones (0°) como las de Venus con Júpiter o Mercurio.

           El ascendente es el grado y signo del zodiaco que aparece por el horizonte oriental a la hora exacta de nacimiento. La exactitud de la hora es muy importante ya que de ella depende la mayor precisión en el cálculo de la carta astral y, sobre todo, de las progresiones y el Retorno Solar. La práctica de calcular el Ascendente asignando un signo diferente por cada dos horas a partir del signo del día, es totalmente incorrecta, pues aunque coincide con el signo en un 50% de las veces, no muestra el grado y minutos que corresponden a la hora de nacimiento. Además, astronómicamente hablando, no todos los signos tienen el mismo tiempo de ascensión a lo largo del año.

 

 



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