Namaskarasana: postura del saludo
Enrique Rojas G.
La postura (asana) del saludo (namaskara) forma parte del grupo de las llamadas shakti bandha asanas (posturas de cerradura de energías), las cuales son enseñadas por Swami Satyananda, discípulo de Swami Sivananda, en su Bihar School of Yoga. “Este grupo de asanas está relacionado con el incremento del flujo de energía dentro del cuerpo y el rompimiento de los nudos neuromusculares, especialmente en la región pélvica, donde la energía tiende a estancarse”. La namaskarasana y las demás posturas que forman este grupo son muy convenientes para las personas con una vitalidad reducida y una espalda rígida. Es especialmente útil para problemas menstruales y tonificar los órganos y músculos pélvicos. Puede ser practicada antes y después del embarazo, facilitando el proceso de alumbramiento y la retonificación de los músculos flácidos. También elimina los bloqueos de energía en la espina dorsal, activa pulmones y corazón e incrementa la función endocrina. Sin embargo, si existen padecimientos serios, debe consultarse a un terapeuta.
Técnica
Sentarse en cuclillas con los pies apoyados completamente sobre el piso, con una distancia entre ellos de unos 30 cm. Las rodillas deben estar lo más separadas posible y los codos colocados sobre la parte interior de las rodillas. Unir las manos frente al pecho en actitud de saludo reverente. Los ojos pueden estar abiertos o cerrados. Inhalar y llevar la cabeza hacia atrás, al tiempo que los codos presionan las rodillas para separarlas lo más posible. Sentir la presión en la nuca. Mantener esta posición tres segundos mientras se retiene el aliento. Exhalar y extender los brazos hacia el frente, mientras las rodillas presionan los brazos hacia adentro. Inclinar la cabeza al frente con la barbilla presionando contra el pecho. Tensar los músculos de la parte superior de la espalda y los hombros como si alguien empujara con sus manos contra ellos. Sostener esta posición, reteniendo el aliento, durante tres segundos. Regresar a la posición inicial y llevar las palmas juntas enfrente del pecho, inclinando la cabeza hacia atrás. Esto es una ronda. Practicar de cinco a ocho rondas.
Respiración
Inhalar mientras se llevan las palmas juntas enfrente del pecho. Exhalar mientras se extienden los brazos al frente y retener.
Atención
En la respiración, movimiento, extensión de la nuca y pecho en la posición inicial, así como en los músculos de los hombros y la parte alta de la espalda en la posición al frente.
Beneficios
Esta asana en particular tiene un efecto profundo en los nervios y músculos de los muslos, rodillas, hombros, brazos y cuello. Incrementa la flexibilidad de las caderas.
recuadro
Ponte de cuclillas
M.M.
R.O.
Es curioso ver cómo en muchas culturas no es bien visto que uno se ponga de cuclillas, lo cual, si nos ponemos a pensar, es sumamente natural para estar y para ir al baño; ¿quién no ha ido a un día de campo y ha sentido el llamado de la naturaleza? y lo peor es que la experiencia ha resultado tan desagradable que las idas al campo casi han desaparecido de nuestra retacada agenda. Lo cierto es que muchas cosas no tienen el grado de sofisticación que la usanza occidental pretende, porque se ven chistosas, pero tienen la utilidad de acostumbrar al cuerpo a ser flexible y para que las caderas estén listas para la hora de un parto natural. En Oaxaca y otros estados del país con población indígena las mujeres aún lo hacen y en India lo mismo, están más en contacto con el piso y con la tierra y por lo tanto su polaridad está más equilibrada y no tan tiesa, como en el caso de los que siempre nos mantenemos erguidos.
Pasemos al tema de la digestión. Permanecer en cuclillas mejora notablemente nuestros procesos digestivos y hasta acabamos por dejar de lado los laxantes. También gozaremos de unos gluteos más firmes, que normalmente son difíciles de mantener. Lo malo es que debemos ponernos en cuclillas desde niños porque después nuestros tobillos y rodillas protestan de una manera desmesurada y terminamos por sentarnos, abandonando los grandes beneficios que, como en todo, siempre requieren de una parte de sacrificio.
Así que desde ahora que son niños hay que observar a éstos cómo son de ágiles y cuidar que en la trancisión a la edad mayor no abandonen este bello hábito.
Otra cosa nociva para la salud intestinal es la pésima costumbre de diseñadores industriales y fabricantes de elaborar con demasiada altura los excusados. Sentarse haciendo con el cuerpo dos ángulos rectos (en la cintura y en las rodillas) no es nada bueno, nos obluiga a hacer demasiada fuerza, con los consiguientes efectos perniciosos, como hemorroides, etc. Haga todo lo que pueda por obrar con las rodillas lo más flexionadas posible. Poner una tarima enfrente del excusado es una sencilla operación inicial. |