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AGOSTO 2009

 

 

El aprendizaje por los caminos del amor:

la cristaloterapia

Patricia Ma Gesino

 

Todos sabemos que a lo largo de la historia las piedras preciosas han simbolizado lujo, poder y ostentación. En la actualidad la humanidad está llegando a abrirse a niveles de conciencia más amplios y ya estamos ingresando con todo respeto a nuevas condiciones de la sensibilidad. Hombres y mujeres. Mujeres y hombres. Estas experiencias humanas que honran al saber sensible nos permiten reconocer en los cristales su gran aporte en la búsqueda de una sabiduría y de una devoción auténtica. Nos conectan con la belleza y el amor que no pide condiciones en su entrega para el gran disfrute de la Vida. Y para honrar la Vida en ese deleite.
Como parte de nuestra energía de vida los chakras son centros transmisores y receptores energéticos. Son centros de comunicación con nuestros cuerpos sutiles y con el cuerpo físico –el nuestro y el de todos los seres– que influyen en nuestras percepciones y relaciones con los demás. Como se vinculan con el funcionamiento corporal y mental y con la integridad emocional de todos los seres, un balance y una equilibrada expansión de los chakras atraen energías positivas, que nos ayudan a cuidar nuestra salud y a engrandecer nuestra evolución material, mental y obviamente, espiritual.

¿En qué consiste la terapia con cristales?
La cristaloterapia se podría definir como un arte avanzado de comunicación que desarrolla la capacidad de ayudar a prevenir enfermedades, así como también a mejorar la condición física, mental y emocional de las personas. Nos ayuda a conocernos a nosotros mismos, a comprendernos más, a amarnos más, y por lo mismo, a amar de mejor y mayor manera tanto a los demás seres humanos como a la naturaleza.
La cristaloterapia forma parte de las terapias vibracionales. Está enfocada a “sanar” y equilibrar el flujo de nuestras energías y la conexión con nuestro inconsciente y supra-consciente (e incluso con experiencias energéticas de vidas pasadas). Los cristales colaboran en el camino del descubrimiento de las causas de origen espiritual, mental y psicológico de los malestares; y con suavidad y belleza amorosa las hacen retirarse y/o transmutarse. De esa manera los pacientes recuperan energías que no tenían disponibles para su vida creativa. Se sienten energéticamente más integrados y renovados.

¿Para qué se recomienda?
No hace falta sentirse mal para cuidarse. Es más, ya es hora de que comencemos a aprender por el camino del Amor y dejemos atrás el viejo patrón de “amar hasta morir” o de “sin ti no puedo vivir”, ¿verdad? Quiero decir con esto que los hombres y las mujeres, las mujeres y los hombres debemos disponer en todo momento de la conciencia del valor de nuestro libre albedrío, y solicitar permanentemente que las lecciones de la vida las aprendamos por el camino del Amor. Es decir, que ya no necesitemos más salvarnos de manera milagrosa en un accidente para recibir y aceptar plenamente la presencia de lo Superior en nuestras vidas. Que no necesitemos llegar al extremo de perder a un ser amado para admitir “te mentí, te fui infiel, traicioné tu confianza”, “perdóname”. Y conocer la enorme fuerza del perdón.
Por distintas circunstancias y experiencias en esta vida y en otras vidas nuestros cuerpos fueron imprimiéndose de algunas informaciones y creencias que en la actualidad no nos ayudan en nuestro desarrollo, nuestra armonía y expansión. Es por ello que antes de llegar a sufrir malestares físicos es muy importante equilibrar, armonizar, y sanar esos cuerpos que forman parte de nuestra expresión vital. Si ya se ha manifestado la dolencia en el cuerpo físico, la terapia con cristales ofrece una herramienta más en la investigación de las causas sutiles que la motivaron.
La cristaloterapia es de gran apoyo para tomar conciencia de qué conductas actuales y pasadas crearon la enfermedad.
Somos cien por ciento responsables de nuestra sanación.
A veces a un paciente pueden extirparle un tumor pero lamentablemente otro tumor semejante podría volver a aparecer. Muy probablemente la causa espiritual no haya sido removida, y muy probablemente el paciente no haya modificado las conductas que han sido cómplices en la creación de esa dolencia. El síntoma es también un signo, una letra en el lenguaje del cuerpo. El síntoma nos está dando aviso de que hay mensajes en nuestros cuerpos que urge descifrar y llevar a nuestra conciencia. Y ese saber nos hará libres. Y el saber nos permitirá no volver a repetir las acciones que nos perjudicaron.
Hay personas que creen que sufren de un destino negativo, creen que no pueden modificar los resultados de sus acciones. Esa percepción cambia totalmente cuando nos comprendemos más y mejor, y esa comprensión se puede expandir al resto de nuestras relaciones.
Repito, somos cien por ciento responsables de nuestras vidas. En los amigos valoramos enormemente la comprensión y el compañerismo. Pues bien, seamos los mejores amigos de nosotros mismos. Por eso hemos de amarnos con sabiduría: reconociendo la gran diferencia entre un ego caprichoso e insatisfecho y una solida y saludable autoestima. Y que el éxito en todos los ámbitos encierra y exige humildad, esfuerzos y perseverancia.

¿CÓmo funciona?
La cristaloterapia trabaja directamente con la luz, el color, la belleza y la geometría de los cristales que colaboran en el equilibrio de todos los aspectos de nuestro Ser.
Una intervención terapéutica oportuna activa y lleva a la conciencia profundas fuentes de autosanación: una mayor comprensión y entendimiento propios formarán desde entonces parte de las herramientas conscientes que tendremos disponibles para el incremento del valor de nosotros mismos. Las memorias de estas y otras sabidurías y la sensibilidad adquiridas en anteriores experiencias de vida nos conducirán a un mejor conocimiento de la misión de nuestra vida y por lo mismo, a una satisfacción verdadera.
Uno de los medios que utiliza la terapia con cristales es el de conectar el aura, sus diferentes cuerpos y los centros energéticos asociados con cada uno de esos niveles energéticos. De ese modo, tanto la persona que asiste a la terapia como el o la terapeuta se comunican con los mensajes energéticos que la persona necesita hacer concientes para salir de situaciones, que llamaremos en general de infelicidad.
En estos niveles energéticos no hay juicio, no hay condenación, no hay opiniones sobre la información que la terapeuta recibe. Se trata simplemente de energías que aceleran los procesos de toma de consciencia espiritual, o por el contrario, energías retardatarias y/o no lumínicas. En todos los casos siempre se interpreta la información recibida como pasos dentro del proceso o camino de mayor integración de la conciencia de los pacientes. La confidencialidad en las sesiones y fuera de ellas es absoluta. Y en ese marco de contención y apertura amorosa a través de la nueva comunicación energética la terapeuta informa al paciente con una mayor conciencia de sus saberes y sus posibilidades creativas para llevar a la acción del día a día en su vida concreta.
Cuando compramos o encontramos o nos regalan una piedra es sólo eso: una piedra. Pero al entrar en relación con nuestra energía, con nuestras experiencias de vida, al limpiarla, al llevarla con nosotros, al hacerla nuestra compañera se convierte en un cristal. ¿Por qué? Porque nuestra estructura cristalina se comunica con la estructura cristalina del cristal y comenzamos una relación de comunicación energética. Participamos en una ampliación controlada de nuestras percepciones.
El camino del sanador en terapias de cristales, como todo sanador, está indisolublemente relacionado con su propia sanación. Necesito como sanadora saber de mí con libertad, autenticidad y humildad para poder saber de los otros, para entregarme a comprenderlos con la mayor amplitud.
A veces una persona se siente en medio de una guerra interna con su ego. Su deseo profundo y autentico le pide llevar un tipo de actividades y optar por ciertos caminos mientras que el ego pelea por otras orientaciones. Y cada fuerza pugna por tomar el poder pleno de la conducta. La enfermedad es siempre la manifestación de un conflicto de este tipo. Los aspectos de la conciencia que a menudo se identifican con la palabra alma necesitan expansión, libertad, expresión. El ser social quiere seguridad, prestigio, tener y retener. Se trata entonces de conocer las necesidades profundas del alma y ponerlas en dialogo armonioso con las realidades de ese ser que necesita cuidar su cuerpo material y sus cuerpos sutiles. Ese cuidado debe respetar un orden ya que si tratamos el alma en primer lugar los demás cuerpos se armonizan y equilibran. Luego nos ocupamos del cuerpo mental y luego del cuerpo físico. A veces simplemente estábamos haciendo las cosas en el orden incorrecto.
Hay un punto extraordinariamente importante en esta terapia, que obviamente vale para todas: Lo solicito de manera explícita antes de iniciar la sesión porque tengo que tener el permiso del paciente para llegar a sus niveles energéticos donde haya bloqueos, fijaciones o falta de fluidez en los movimientos de sus energías. El permiso del paciente es primordial, así como ir dándole tiempo al paciente para sentirse cómodo y cómoda con su experiencia energética. Ambos estamos desarrollando capacidades sensoriales de escucha, visualización y comprensión sensibles. Se trata de ampliar la conciencia frente a la percepción sensible, abriendo de esta manera múltiples dimensiones y mundos ante nosotros.
La cristaloterapia respeta los ritmos de los pacientes, no hay ningún tipo de brusquedad. La terapeuta no moverá las energías que pudieren sobresaltar, atemorizar o desequilibrar a los pacientes. Por el contrario, al organizar la sesión de terapia se establece alrededor del paciente una estructura amorosa de contención energética para que el paciente se sepa y se sienta protegido, protegida. Dentro de ese marco de protección, colocando los cristales específicos que corresponden a cada uno de los chakras mayores comenzamos la limpieza, armonización, equilibrio y reconexión, y expansión de los chakras.
Existe una larga tradición de conocimientos específicos de cada cristal. Algunos funcionan como amplificadores de la información, otros funcionan separando y permitiendo distinguir información muy sutil en los distintos cuerpos, otros intensifican la energía que sus compañeros enfocan, otros canalizan, otros desinflaman, otros reciben y emiten, otros protegen repeliendo, otros protegen atrayendo: haciéndonos ver los sentimientos que negamos para ganar en sabiduría de nuestros propios mundos internos, e incluso de nuestras vidas anteriores.
Por eso es una terapia que no reemplaza a la medicina que el paciente haya elegido y en la cual se sienta protegido y contenido. No tiene contraindicaciones. Alivia, reconforta, relaja, nos conecta con quienes somos, nos conduce a nuestras verdades más balsámicas.
Nos lleva a reconocernos en una visita a nuestro verdadero hogar.

 

El Buscador le recomienda leer:
Curación por medio de gemas, Dr. B. Battacharya, Editorial Yug.
El libro del cuarzo, DaEl Walker.

 

 



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