Piel bella
Laura Garcés Garmendia
Cuando se habla sobre cuidar la piel se consideran muchas cosas: su aspecto, el tipo de piel, la forma de vida de la persona, sus hábitos, las hormonas, la edad y el alimento entre otras. Pero si queremos ser más concretos, hablar de cómo cuidar la piel y de su belleza es considerar, sobre todo, lo que está limpio. Ciertamente la belleza, no solo la de la piel sino la que pueden contener todas las cosas, se alimenta y nutre principalmente de lo que es limpio, claro y despejado. Pero aquí cabe una aclaración: con claro y despejado me refiero a lo que se mueve y transforma continuamente, a lo que se expresa sin interferencia o intervención de agentes contaminantes, a lo que fluye puro y sin culpa, a lo que respira y se mueve siguiendo su natural equilibrio. Lo que esta despejado y claro es la plataforma principal sobre la cual se apoyan firmemente no solo la salud de la piel y la de todo el organismo, sino es el lago que delata con su agua el origen que nutre nuestro espíritu.
La piel es el órgano más extenso que tiene el cuerpo, es nuestro papel de envoltura, un papel por cierto tan delgado y “transparente” que no pierde oportunidad para delatar cuando algo dentro de nosotros mismos, por más mínimo que sea, no esta en un equilibrio de flujo y expresión conveniente, quizás obstruido, saturado, desviado o influido por algún factor o agente irritante. Con la piel sentimos, tocamos, percibimos: con la piel amamos. Sabemos que alguien se viene aproximando a nuestra intimidad por medio de la piel, la cual se estremece (se enchina) cuando la caricia excita sus sutiles antenas, las cuales nos indican que están captando en esa otra piel algo que es exquisito y que provoca la apertura. Es por cada uno de sus poros que existe una relación íntima con lo que somos y con lo que existe afuera, se dilatan los poros para eliminar el sudor y se dilatan para absorber oxígeno, luz y nutrientes. La piel goza cuando puede respirar, cuando tiene suficiente humedad, cuando esta nutrida, se sabe que goza cuando responde con luminosidad y firmeza: con belleza. La piel no miente. Habla claramente y delata todo aquello que no responde a lo que para ella es gozar, protestara si hay algo que obstruya o amenace este intercambio de amor, lo dirá con obviedad cuando sienta que existe algo que no permita que circule e irrigue con fluidez la apertura a esta conciencia de intercambio, de amor por amor, pues el amor es lo más limpio, más puro y despejado.
Es llamada a la vez el tercer pulmón, el tercer riñón. Hablar de una piel bella y de cómo cuidarla ciertamente es una cuestión que involucra muchos aspectos de nosotros mismos, aspectos que pueden ir desde lo más superficial, como usar una buena loción, una buena crema o tener el hábito de una dedicada limpieza cada noche, hasta aspectos más profundos como son la limpieza de nuestro estómago, el funcionamiento saludable de nuestros riñones, la calidad de nuestros órganos vitales, de nuestra misma respiración, de lo que pensamos y sentimos y hasta decimos a cada momento, son factores de poderosa influencia que se mueven debajo de nuestra superficie de piel. Pero para irnos sumergiendo poco a poco en estos “niveles” de la belleza, he tomado tres puntos que considero esenciales para iluminar la piel y todo nuestro aspecto.
UN ESTOMAGO LIMPIO
Sin un estómago limpio, despejado, con buena evacuación de las toxinas, no puede pretenderse una piel sana. La función del estómago es, antes que nada, recibir el alimento, digerirlo y prepararlo ya sea para su absorción o para su eliminación. Cuando este proceso natural se encuentra obstruido por una mala dieta, cuando hay un exagerado consumo de alimentos faltos de energía ya sean procesados, refinados o harinosos, cuando no se evacua y asimila provechosamente y el estómago se siente obstruido y cargado, se genera un desequilibrio y una irritación en este punto. Cuando este desequilibrio no se atiende, el estómago comienza a sufrir un desgaste considerable en consecuencia a la continua irritación, el estómago se vuelve entonces un saco de toxinas, generando como consecuencia lo que se llama fiebre interna, un aumento en la temperatura de todo el cuerpo que es ocasionado por la fermentación de los alimentos que el estómago no se da abasto a evacuar. Esta fiebre es la principal causante de una interminable lista de padecimientos y enfermedades de todo tipo, incluyendo las del sistema nervioso y emocional.
Si la vanidad de tener una piel bella es el motivo que nos mueve a tener un estómago limpio, bienvenida la vanidad. Y si quieres una piel bella es necesario comenzar desde una real conciencia de lo que estás introduciendo a tu organismo, si te sirve, antes de ingerir nada, piensa que antes de que caiga en tu estómago, ya cayó en tu piel. Y recuerda algo: un hábito crea un carácter. Un carácter crea una personalidad y una personalidad crea un destino.
HÁBITOS GENERALES
Algunas formas de ayudar a la piel para que sea un espejo pulido y sano, donde
solo se refleje la belleza, son los que siguen:
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Lava tu cara antes de dormir con agua de avena o mineral.
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Cepilla tu piel: el cepillado se puede realizar con un cepillo de cerdas suaves indicado para esto (siempre de cerdas naturales, nunca de nylon), o con una toalla mojada en agua fría y bien exprimida, frotando con esta vigorosamente no solo tu cara sino todo el cuerpo.
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Realiza una actividad física: una buena circulación es indispensable para oxigenar y nutrir tu piel de vida.
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Da palmaditas con miel de abeja cada vez que puedas al día, sobre todo dónde sientas tu cutis seco o arrugado.
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Acuéstate en una superficie inclinada (con los pies en la parte más elevada) por 20 minutos, todas las noches. Este es un excelente medio no sólo para optimizar la circulación e irrigación de sangre a toda tu piel, incluso a tu cabello, sino también un buen remedio para relajarte.
ALGUNOS HÁBITOS PARA UN INTESTINO LIMPIO
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Intenta suprimir lo más que puedas todos los alimentos procesados, refinados y empacados;. Prefiere los más frescos, las ensaladas crujientes (no cocidas) las cuales son ricas en enzimas, minerales y antioxidantes que son un manjar para tu piel.
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Comienza el día con una fruta cítrica, el limón, por ejemplo, el cual es un excelente depurador sanguíneo y estomacal, entre otras muchas cualidades. Exprime el jugo de un limón en media taza de agua tibia y bébelo en las mañanas en ayunas. Si sientes cosas raras en el estómago no te preocupes: esta limpiando. Es necesario que sepas que la acidez del limón se neutraliza (se vuelve alcalina) una vez que entra al estómago.
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Bebe mucho agua: una piel (y organismo) bien hidratados requieren que se consuman al menos dos litros de agua durante el día.
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Consume manzanas (es ideal por la noche como último alimento). Esta fruta, en jugo y combinada con apio, avena y miel, es un manar para tu piel. El jugo de manzana y el de pepino son excelentes para un cutis hermoso. El pepino tiene un alto contenido de sodio que ayuda a mantener fresco al cuerpo, evitando que la piel se arrugue.
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Consume flúor: Se dice que la belleza no es posible sin el flúor. Porque no es posible la belleza sin salud. El cuerpo necesita de este elemento para su equilibrio y el reflejo de su belleza.. Se le llama al flúor elemento “de resistencia”, ya que, cuando hay un equilibrado consumo de flúor y calcio, el organismo se vuelve vigoroso, fuerte, combate gérmenes con eficacia y alarga y provee ánimo, salud y vida a todo el cuerpo. Los alimentos que contienen flúor son los vegetales crudos (la cocción lo destruye), pero también el queso de cabra, además del membrillo verde, la harina de centeno, las algas marinas, el aguacate y el suero de leche.
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Evita el consumo de irritantes, y sobre todo el de azúcar blanca y de grasas animales. Prefiere la miel de abeja.
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No comas con prisa, mastica despacio e intenta disfrutar de la hora de la comida.
HÁBITOS DE RESPIRACIÓN
Si a una alimentación equilibrada la combinamos con una respiración adecuada, sin duda se nos acentuarán todos los beneficios del alimento. Respirar bien provoca que los pulmones se vacíen y despejen completamente del aire viciado, y permite que el aire renovado entre con mayor facilidad. Respirar bien provoca que los músculos se relajen, la circulación se vuelve enérgica, el metabolismo de las células se mejora y por lo tanto su elasticidad, vitalidad y juventud se acentúan (se retrasa el envejecimiento). Con una buena oxigenación el apetito se reduce y se combate eficazmente la obesidad (los individuos ingieren cantidades desequilibradas de alimentos a causa de la defectuosa respiración, ya que el organismo, al no contar con suficiente energía, requiere calorías de los alimentos como sostén). Un organismo bien oxigenado se siente más ligero, piensa mejor, sus mecanismos de defensa aumentan, se vuelve resistente y animado, la postura se corrige y la columna se fortalece, se combate el estreñimiento, se mejora la circulación intravenosa especialmente en el hígado, el riñón, el páncreas, la sangre arterial aumenta su velocidad hacía las extremidades. Respirar adecuadamente es un buen masaje para los intestinos ya que estimula sus movimientos, y disminuye, entre muchos otros, padecimientos como diabetes, desnutrición, problemas cardiacos, esclerosis generalizada, gripas, obesidad, enfermedades infecciosas, enfisema y el cáncer de pulmón, además que previene las no tan gustosas várices y ayuda a combatir la celulitis. Existen muchos libros que puedes consultar para respirar bien. *
* Sugerencias: Svarodaya, la ciencia del aliento, de Respire otra vez... naturalmente, Dr. Bernard Jensen.
HÁBITOS DE PENSAMIENTO PARA UNA MENTE DESPEJADA
La piel es como la superficie de un manantial donde se revelan, sobre todo, los estados emocionales. Una mente despejada y limpia equivale a una mente no irritada por “creencias” que más que apoyarnos nos contaminan. Nuestra piel revela, sobre todo, cuando sentimos que “aquello que nos proteje”, nuestra seguridad o amor de algo o alguién, esta amenazada por algún factor que no podemos resolver. El sentirnos amenazados e inseguros, el creer que algo nos quita o roba nuestra paz, alegría y gozo, provoca que comencemos a tener pensamientos y actitudes vulnerables hacía quienes sentimos responsables de nuestra infelicidad o insatisfacción, nos volvemos demasiado sensibles a este contacto que nos irrita y buscaremos formas de llamar la atención, de protestar, de mostrar nuestra inconformidad y angustia. Si no sabemos como expresar lo que sentimos creativamente, si no encontramos formas en nosotros mismos para regresarnos la paz y la alegría, sin duda la piel despejara nuestras protestas. Se puede sentir amenazado nuestro intelecto, nuestro valor como seres humanos, nuestra economía y hasta nuestro sueño. Pero sobre todo lo que se siente amenazado es nuestra capacidad de gozar. Esto es lo que realmente nos enfada e irrita, el sentir que algo nos quita nuestra capacidad de disfrutar. Las pequeñas expresiones de ira pueden manifestarse como brotes en nuestra piel, la celulitis nos habla de un estancamiento en un dolor pasado (un reclamo por lo que no se hizo por nosotros). Las arrugas severas nos hablan de una falta de fuerza y espíritu para vivir e imponernos con creatividad, nos ablandamos y volvemos demasiado indulgentes, consumimos nuestro vigor y creatividad, y nuestra piel se consume como la piel de un globo. Pero sobre todo, lo que más emite señales de belleza o no belleza a nuestra piel, es el pensamiento.
Recordemos algo: el pensamiento es un movimiento constante. Pasa como el agua por nuestra vida y apenas dura un instante. Por lo tanto, no importa cuáles hayan sido nuestros pensamientos hace dos minutos; basta con intentar enfocarnos desde este momento en pensamientos que nos nutran de gozo y alegría, que nos iluminen con una sonrisa no sólo el rostro sino todo nuestro ánimo, porque de pronto nos dimos cuenta de que somos nosotros mismos la fuente de la alegría y el amor.
Le recomendamos leer:
Aceites, aromas, esencias, sales de baño, E. Canella, editorial de Vecchi.
Sábila (aloe vera). Salud, belleza y vitalidad, Max B. Skousen, Editorial Yug.
La arcilla curativa, Michel Abehsera, EDAF.
Elimina tus problemas de la piel, Ricky Ostrov, Editorial Hispano Europea. |