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Abril 2010
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Lava tu plato
M. M.
Entre algunos estudiantes de budismo zen se comentan las virtudes de estudiar los koanes que podrían explicarse como frases, oraciones o incluso sonidos que tienen como objetivo desarmar a la mente de sus recursos para poder dejarla quieta, callada, y entonces poder experimentar la naturaleza búdica que siempre nos acompaña. Por eso, cuando me topé con un breve artículo en el que se advierte en contra de atribuir significado espiritual a cualquier comentario de los maestros, me pareció muy enriquecedor pensar que, en efecto, aunque carezca de significado espiritual una frase no por eso deja de ser valiosa en el sentido simple que tiene cualquier acto por más trivial que parezca. Lo que quiero decir es que cualquier cosa que nos pasa es valiosa sin agregarle significado oculto, misterioso, mágico o milagroso.
El intercambio de frases entre un maestro y su discípulo fue el siguiente:
Monje (dirigiéndose al venerable Chao Chou): –Llegué recientemente a este monasterio, por favor, enséñame.
Chao Chou: –¿Comiste ya tu arroz?
Monje: –Sí, ya comí.
Chao Chou: –Lava tu plato.
El monje entendió.
Las interpretaciones que se le han dado van desde que el monje al contestar que ya había comido quiso decir que ya se había iluminado, y ante esta respuesta el maestro lo insta a lavar su plato, dándole a entender que debe purificarse de la idea de orgullo que le da el estar iluminado...
En las relaciones personales la interpretación da origen en muchos casos al conflicto, ¿a quién no le ha pasado saludar y recibir una tibia respuesta y por lo tanto empezar a elucubrar si fulano a lo mejor está enojado con nosotros y, por lo tanto, agotar supuestas causas que lo llevaron a ese enojo? Y sinceramente ¿no resulta agotador, ocioso y morboso? ¿No sería mejor sencillamente no pensar en la respuesta tibia?
Cuando la mamá de un niño le dice a éste “pon tu plato en el fregadero”, ¿acaso lo llenamos de significado esotérico? ¿No es una simple orden? Claro que es formativo, lleno de amor y deseos de que el hijo sea ordenado, disciplinado y magnífico individuo, pero ¿no va todo implícito-incluido y en ese caso, no todo sería esotérico y lleno de Significado con mayúscula? En efecto, todo es importante, tanto las palabras del sabio como las del señor de la calle, pero el significado es evidente, no oculto. Las cosas pueden ser satisfactorias tal cual son, a lo mejor sin significado especial. La singularización de las personas y de las experiencias es una forma de perpetuar nuestro ego. El monje sí iba en pos de una enseñanza y seguramente la encontró, pero de una manera sencilla y no rebuscada, sin efectos 3D.
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